El Obelisco porteño: de la excusa monumental a los símbolos de la refundación capitalina
El Obelisco, ícono indiscutible de la identidad porteña, fue una obra rápida: se levantó entre marzo y mayo de 1936.
Relatos históricos y su vínculo con el patrimonio edificado.

El Obelisco, ícono indiscutible de la identidad porteña, fue una obra rápida: se levantó entre marzo y mayo de 1936.
No tiene caso, ahora, derramar lágrimas ni proferir lamentaciones. La obra de demolición está, sino consumada, a punto de consumarse. Han comenzado a caer los muros de la ex fábrica “Bieckert”, en la avenida Antártida Argentina, Llavallol, partido de Lomas de Zamora.
Ubicada en un apacible sector residencial de la localidad de Temperley Oeste, en un distrito conocido también como el “barrio inglés”, allí se levanta la aguja del templo dedicado a Nuestra Señora de La Piedad.
Este homenaje monumental a la Madre fue propiciado por el Rotary Club de Banfield y lleva fecha 20 de octubre de 1957. Vale decir que la localidad de Banfield se adelantó en varios años al homenaje análogo, cumplido en la plaza matriz de Lomas de Zamora.
La estación Banfield del Ferrocarril Roca (originalmente Ferrocarril del Sud) era (y lo digo en tiempo pasado, lamentablemente) una verdadera alhaja patrimonial como unidad de paisaje en el lado Oeste de las vías.
El templo se considera el Santo Grial de la arquitectura romana. El descubrimiento abre una nueva etapa sobre el legado del arquitecto Marco Vitruvio Polión y su influencia en el arte del Renacimiento.
