MARÍA SOL GALLINI Y FABRICIO FIORETTI RECUPERAN LA HISTORIA DE LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD DE TEMPERLEY, JOYA DE LA ARQUITECTURA LOCAL
Ubicada en un apacible sector residencial de la localidad de Temperley Oeste, en un distrito conocido también como el “barrio inglés”, allí se levanta la aguja del templo dedicado a Nuestra Señora de La Piedad.
Por: Revista Habitat
15 de abril de 2026
El Proyecto Para La Iglesia De Temperley Un Alarde Estilismo Entre Gótico Y Románico. Impreso Colección Oadm
Un hito, sin duda, para la arquitectura de la zona de Lomas de Zamora, cuyo proyecto se debe al Ingeniero Dr. Ernesto Pfretschner y cuya piedra fundamental había sido colocada el 29 de noviembre de 1927.
Con legítimo orgullo, el diario local La Unión lo rotuló como “un alto exponente de nuestro progreso edilicio y un significativo elemento de ornato en el barrio”. No estuvo equivocado el cronista, porque, aún hoy, el edificio se destaca como una joya neogótica.
Su autor, el mencionado Ernesto Pfretschner, nació el 26 de febrero de 1882 en la austríaco-tirolesa Jenbach, y falleció el 9 de enero 1943 en Innsbruck. Era hijo del escultor austríaco y autor de libros de caza, Norbert Pfretzschner (1850-1927), y se crio en la propiedad de su abuelo paterno en Jenbach, en un enclave rodeado de montañas nevadas y prados apacibles.
Asistió a universidades técnicas en Munich y en Viena, pero, además, obtuvo un doctorado en Filosofía en la Universidad de Erlangen, con una tesis acerca del desarrollo de la planta de las
termas romanas.
Tras cumplir con el servicio militar durante la Primera Guerra Mundial, emigró a la Argentina junto a su esposa y sus hijos, Paul y Norbert. Una hija, Beatriz, nació en nuestro país. Pero la familia regresó más tarde al Tirol, estableciéndose en su casa de Hötting, en el distrito de Innsbruck, donde el arquitecto falleció en 1943.
Pero ¿cómo llegó Temperley a tener esta iglesia? ¿Hubo un previo lugar de culto a disposición de aquel vecindario que, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, podía aún ser caracterizado como una población veraniega que multiplicó las quintas de ocio y recreo? ¿Cómo respondió la autoridad eclesiástica al crecimiento de esa comunidad, que aspiraba a convertirse en una población estable y que ha llegado a ser una ciudad con perfiles marcadamente identitarios?
Estas preguntas han comenzado a responderlas María Sol Gallini y Fabricio Fioretti, dos jóvenes integrantes de la parroquia que han asumido la tarea de contar, desde el comienzo, la historia de ese santuario. Si bien no son historiadores “profesionales”, han aprendido metódicamente el oficio de investigar en fuentes bibliográficas y documentales, y de espigar en los testimonios orales. Y han conseguido llegar hasta rincones de ese pasado parroquial, donde ningún historiador anterior había llegado.
María Sol Gallini es encuadernadora, nacida en Temperley, como su madre, su abuela y sus bisabuelos. Su relación afectiva con la comunidad queda demostrada no sólo en su pertenencia a la Acción Católica desde el año 2006, sino en que, en esa parroquia, tomó la Primera Comunión, recibió la Confirmación y allí se casó, Actualmente, es tesorera del Consejo Parroquial de la Acción Católica. Para ella, la parroquia es su “lugar feliz de encuentro con Cristo.”
Por su parte, Fabricio Marcos Fioretti, vecino de Banfield , también miembro de la Acción Católica, es estudiante y auxiliar en el Ministerio de Defensa.
Ambos han fundado y dinamizan la “Comisión de Historia” parroquial, desde la cual apalancan el esfuerzo por narrar la historia del sitio de Fe y de sus principales protagonistas, recuperar el patrimonio artístico del santuario y crear nuevos canales de difusión de estos recuerdos identitarios.
Su proyecto en curso es la escritura de un libro documentado que ofrezca una historia íntegra e ilustrada de la parroquia de La Piedad, y que sea el hito de lanzamiento de un jubileo que deberá comenzar en 2027, en el centenario de la colocación de la piedra fundamental del magnifico edificio, llegando al año 2031, que serán los cien años de la inauguración.
El trabajo se encuentra ya muy avanzado y merece legitimo elogios, porque aúna entusiasmo, disciplina metódica, compromiso comunitario y arraigo en el afecto identitario.
Para conocer en detalle el desarrollo de esta iniciativa, compartimos a continuación un diálogo con María Sol Gallini, portavoz del dúo de autores.
Revista Habitat: ¿Cómo surge este proyecto de investigación histórica?
Fue en 2022, con la llegada del Padre Lucas a la parroquia: cuando él ingresa a su despacho, ve que la parte de archivo no estaba ordenada en lo absoluto. Inmediatamente debe haber sentido la imperiosa necesidad de subsanarlo, y allí le consultó a un joven de la Acción Católica si lo podía ayudar a ordenarlo. La respuesta fue “tengo a la persona ideal para este
trabajo”. Allí es donde soy convocada para hacer la puesta en valor del Archivo Histórico Parroquial. Viendo y ordenando la documentación, sentí la necesidad de contar nuestra historia; pero por diversos motivos y responsabilidades, no se concretó en ese momento.
En enero de 2025, Fabricio, miembro también de la Acción Católica, se acercó a pedirme información porque “quería hacer una página de Wikipedia” sobre la parroquia. Le compartí todo lo que tenía, porque, además de la puesta en valor, yo había hecho varios trabajos sobre la parroquia cuando cursé Historia del Arte con la cátedra del Profesor Lázara. Sin embargo, a Fabricio tampoco le resultó suficiente, porque a los pocos días me manifestó la idea de hacer un libro. Había dos efemérides a la vista: en noviembre de 2027, el centenario de la colocación de la piedra fundamental de la parroquia, y el 24 mayo de 2031, de la inauguración del templo. El plazo era ideal, el proyecto tenía el mejor timing, y no dudamos en ponerlo en marcha.
Revista Habitat: ¿Qué déficit existía en materia historiográfica respecto de este templo?
El archivo parroquial es muy pobre. Hay escasa información que nos permita reconstruir la historia parroquial, sobre todo anterior al curato del Padre Rubén Martín. De sus inicios sobrevivieron unos pocos planos, alguna que otra nota, y nada más. Sobre el segundo párroco, cuyo curato duró 15 años, directamente no había una sola pieza documental. Allí descubrimos que el desafío no iba a ser solo contar la historia, o la redacción, dado que somos escritores novatos, sino encontrar fuentes en qué nutrir el trabajo. Por un lado, nos resultaba muy triste que nuestro archivo no haya conservado lo que debería, pero, eso no nos detuvo. Iniciamos campañas múltiples en redes, en periódicos
zonales y con la comunidad. Todos fueron de tantísima ayuda, pues donaron material, fotografías, libros de actas que se creían perdidos. Muchas personas tenían en su acervo personal libros de actas de instituciones parroquiales que ya no existen, y a través de ellos pudimos ir reconstruyendo la vida parroquial.
Revista Habitat: ¿Qué conexiones pueden establecerse entre la parroquia de La Piedad y la instalación de las hermanas del Huerto en Temperley?
Cuando iniciamos este proyecto, nuestro conocimiento era tan pequeño, que no podíamos resolver la tan sencilla pregunta: ¿por qué somos La Piedad? Gracias a Dios pudimos encontrar la respuesta más rápido de lo imaginado. Roque Esteves Correa, en 1875, donó una porción de su quinta, construyendo allí una capilla y una escuela. Le manifiesta al obispo Aneiros que deseaba que la advocación de la capilla fuera Nuestra Señora de La Piedad, y obtuvo el visto bueno. Ahora, en 1878, con la llegada de las hermanas del Huerto, don Roque le dona “para siempre e irrevocablemente” el terreno, la escuela y la capilla. Así es como comienza a funcionar el Colegio, y la capilla pasó a tener una suerte de doble advocación. Por un lado, La Piedad, ya acordado por la autoridad eclesial, y por el otro, el Huerto. Nos gusta decir que hoy somos primos hermanos con el Huerto, porque, incluso con la parroquia ya inaugurada, la imagen de La Piedad permaneció algunos años más en la capilla del Colegio, por lo que nuestra historia está hilvanada junto a la suya.
Revista Habitat: ¿Cómo organizaron el programa de relevamiento de información?
Ante la carencia casi absoluta de información, lo primero que hicimos fue pedirle ayuda a la comunidad. De todos modos, documentación de hace más de 100 años no era fácil de conseguir en las casas de feligreses. Allí fue que sumamos a nuestra fuente principal de información, el Diario “La Unión”, cuyos ejemplares en la Biblioteca Nacional revisamos hoja por hoja, desde 1927 hasta 1986, buscando cada noticia, por más pequeña que fuera, sobre la parroquia. Fue un gran acierto para reconstruir una cronología absolutamente detallada.
También consultamos archivos particulares, como el del historiador Dr. Oscar De Masi, nutrido en parte con papeles que le facilitó el coleccionista don Carlos E. Duchini; instituciones como el C.C.O. de Temperley, libros de actas de la Acción Católica; y el Obispado de Lomas de Zamora. Nos quedan, todavía, algunos repositorios más por consultar.
Revista Habitat: Completando el aspecto de la respuesta de la comunidad? ¿Han tenido colaboraciones testimoniales de los más veteranos feligreses?
Al principio, cuando contamos del proyecto, creíamos que iban a venir 200 personas con documentación, fotos, registros, pero no fue así, aunque sentimos mucho apoyo e interés. Al día de hoy, misa tras misa, se nos acercan a preguntarnos cómo vamos con el libro. Nos sentimos muy acompañados desde lo emocional; mas no tanto desde lo documental. Nos dimos cuenta de que, quienes más material tenían, eran personas muy mayores que ya no podían asistir a misa, por lo que nosotros teníamos que ir hacia ellos. Para lo cual iniciamos ciclos de entrevistas a personas clave, que por su acción y militancia parroquial
han tenido relevancia en la vida comunitaria, y su testimonio nos permite reconstruir, enriquecer y complementar lo que nos cuentan las fuentes escritas. Hemos conversado con más de 40 personas cuyos rangos etarios principales oscilan entre los 83 y los 95 años. Nos encanta el ejemplo de Nora Barros. Ella fue bautizada por el primer párroco, el P. Félix Dutari Rodríguez, en 1930, cuando la parroquia aun no había sido inaugurada. Hoy tiene 95 años, y, junto con su hermana Beba, de 93, hemos escuchados los más ricos relatos.
Revista Habitat: ¿Y la respuesta de los párrocos?
El proyecto inició bajo el curato del Padre Lucas, y unos pocos meses después, llegó el Padre Nacho. Ambos nos acompañaron de maravilla. Tienen carismas distintos: uno aprecia más la historia, y otro aprecia más el arte y lo patrimonial, por lo que sus enfoques nos resultan igualmente interesantes. Nos han apoyado y ayudado en cada cosa que les hemos pedido. Incluso el Padre Lucas, a la distancia, pues hoy se encuentra como administrador parroquial en Tristán Suárez, nos aconseja y ayuda cuando tenemos ciertos “dilemas”. Con el Padre Nacho hemos iniciado tareas de preservación patrimonial, que nunca antes se habían hecho, como la puesta en valor del órgano. Disfrutamos mucho como se ha ramificado el proyecto.
Revista Habitat: ¿Han contado con el "mentoring" de historiadores más experimentados? ¿Cómo ha sido ese proceso?
En realidad, la pregunta sería, ¿qué habríamos hecho sin ese mentoring, sin ese expertise? A través de nuestra amiga y parroquiana Susana Duchini pudimos llegar al profesor Oscar De Masi, quien no sólo nos aportó una cantidad de material, producto de su archivo particular. Dicho archivo se nutre de tres vertientes únicas: impresos repetidos del archivo Duchini que él recibió de mano de don Carlos; la parte local del archivo de Alberto De Paula, que recibió como legado; y, finalmente, lo colectado por el mismo desde sus inicios en la tarea historiográfica, hace ya más de cuarenta años. Estas tres vertientes conforman el archivo “De Masi”, que, como dijimos, es privado.
Allí pudimos ver material que no habríamos podido conseguir de ningún otro modo, y también nos acompaña en cada capítulo que escribimos. Él “supervisa” amistosamente cada párrafo, nos ayuda con correcciones y nos hace sugerencias. Tenemos encuentros regulares donde compartimos nuestros hallazgos, evacuamos dudas, recibimos consejos sobre cómo encarar determinada cuestión o hecho y tanto más. En cada reunión, aprendimos muchísimo sobre historia de la Iglesia en general, hemos intercambiado puntos de vista, dilemas, dificultades. Él siempre nos escucha y orienta.
Es fascinante poder contar con un aporte de tal calibre porque nos ayuda a que el proyecto tenga la excelencia que merece y queremos darle. Reconocemos que somos novatos en esto. Ninguno de los dos, ni Fabricio ni yo, tenemos experiencia escribiendo, más que lo que hemos hecho para la Universidad, por lo que la tutoría es necesaria.
Revista Habitat: ¿Qué figuras en la historia de la parroquia resplandecen con un fulgor especial? ¿Por qué?
Es difícil tener que destacar en pocas líneas lo que será expresado en cientos de hojas, pero, a grandes rasgos me gustaría destacar la labor de tres figuras.
- El Pbro. Félix Dutari Rodríguez: él se lleva todo el brillo, producto de haber puesto en su espalda el peso de construir el templo. Siempre acompañado por la comunidad, llevó a la feligresía a otro nivel. Pasaron de tener muchas misas en un día para intentar controlar la gran afluencia, a construir un templo a través de colectas por todo Temperley. Todo lo hizo Dutari Rodríguez. Al final, pagó el precio con su salud, pero será siempre recordado como aquel que dotó a Temperley de la primera iglesia parroquial.
- El Pbro. Mauricio Hickey: su curato se inició tras la salida de Dutari Rodríguez. A nivel historiográfico, en nuestro archivo no hay nada sobre su figura. Por ende, ¿qué podíamos contar? Gracias a los hallazgos, notamos que, durante su tiempo, no sólo se afianzaron todas las instituciones, que comenzaron a establecerse y funcionar de forma periódica, sino que se inició la campaña por las parroquias.
Comúnmente, en la feligresía, se dice que el Padre Martín fue quien construyó todas las capillas, lo cual es verdad; pero no se menciona, porque no se sabía, que fue Hickey quien compró dos terrenos, en 1947 y en 1949. Su salud flaqueó en 1950 y no pudo continuar. Allí es donde llegó el Padre Martín a continuar la construcción. El mérito que quiero darle a Hickey es para rescatarlo del olvido, y reconocer que, gracias a su labor pastoral, la comunidad se afianzó lo suficiente como para comenzar a pensarse en una comunidad “en salida”. Él sentó las bases de un engranaje perfecto, que se consolidó aun más cuando llegó su sucesor. - Ing. Emilio Llorens: presidente de la Acción Católica de Hombres, de la Junta Parroquial, del Consejo Económico Parroquial, líder del Movimiento Familiar Cristiano de Temperley, y tantos otros títulos más, porque su devoción y entrega a la parroquia fue inconmensurable. Pero, por lo que estamos verdaderamente agradecidos con él es por una labor que inició, y se vio interrumpido por su partida a la casa del Padre. Para principios de la década de 1990 comenzó una recopilación de fotos y biografías de feligreses cuya labor merecía ser destacada. Él falleció al poco tiempo y no pudo hilvanar su proyecto, pero dejó en el archivo parroquial todo el material “en bruto”, que pudimos consultar.
Revista Habitat: ¿Hay otros jóvenes comprometidos o entusiasmados con este proyecto?
Dicen que la Acción Católica es madre de instituciones y errados no están. Al principio solo éramos Fabricio y yo. Eventualmente se fueron sumando algunos compañeros más. Hoy tenemos una estructura pequeña pero sistematizada. Cuando vamos a la Biblioteca a pasar hoja por hoja, somos un equipo de entre 5 y 6 personas, ya todos entrenados en dónde colocar el ojo para buscar información clave. Para las tareas patrimoniales somos algunos más. No todos tienen el mismo interés, ni el mismo carisma, pero nos encontramos conformando la “Comisión de Historia”, donde cada miembro puede elegir a qué actividad asistir. El más joven tiene tan solo 15 años. Es genial poder incluir a las generaciones más nuevas, introducirlas en la historia y despertar su interés. Nosotros también somos jóvenes, sí, pero tenemos que ir construyendo un equipo y un legado.
Revista Habitat: ¿Qué hallazgo los ha sorprendido con mayor impacto hasta ahora?
Sin lugar a dudas fue el proceso de recaudación de fondos para la construcción, que hemos denominado “la Gran Colecta del ‘28”. ¿Cómo construir un templo católico? Manuales no hay, y las formas son las mismas en casi todos los casos: se puede buscar algún/os benefactores que aporten todo el capital; o se puede ir “en salida” a tocar timbres por todo Temperley pidiendo donaciones. Benefactores de grandes recursos no fue nuestro caso. El Padre Dutari organizó teams que fueron en salida por todo Temperley tocando timbre puerta a puerta, pidiendo donaciones. Participaron todos: quienes donaban joyería, hasta quienes donaban lo poco que quedaba de su jornal semanal. Es lo que más fascinante
nos resulta del proceso de construcción del templo. Participó toda la comunidad, como en las catedrales medievales. El esfuerzo, y por ende los resultados, fueron completamente mancomunados. La parroquia es de todos y podemos decirlo con orgullo.
Revista Habitat: ¿Hay, de momento algún dato o alguna imagen que se está escabullendo de la búsqueda?
La famosa “figurita difícil”, diríamos. El acervo fotográfico es el que más ha sufrido, e incluso el Ing. Llorens en su búsqueda hace 36 años no pudo desasnar. Iniciamos esta investigación en enero de 2025, y a la actualidad, seguimos sin conseguir una foto del frente de la parroquia, antes de las obras. El frente estaba ornamentado con imágenes de santos (¿o apóstoles?), más la ornamentación propiamente decorativa. Todo eso fue removido durante el curado del Padre Domínguez, hace más de 50 años. Sabemos que el frente de la parroquia no fue cómo luce en los bocetos por motivos presupuestarios, por lo que el resultado final permanece incierto. No bajamos los brazos y tenemos esperanza de encontrar la tan ansiada fotografía. Hemos pedido en la comunidad, hecho campañas en redes sociales, revisado cada archivo y nada. Aun no hemos podido encontrarla.
Revista Habitat: ¿Cómo y cuándo piensan socializar este trabajo?
El objetivo es tener el proyecto terminado para fin de año, porque noviembre de 2027 no está tan lejos como parece, y el libro ya debe estar impreso y listo para su circulación para esa fecha. Cuando tengamos el manuscrito listo nos sentaremos a conversar con algunas
editoriales, y con el acompañamiento fundamental de Oscar De Masi, sabemos que veremos el libro materializado. La idea del Padre Nacho es iniciar un jubileo 2027-2031, y el libro será el hito de inicio.
Foto M.S. Gallini y Fabricio Fioretti.
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