Cultura y PatrimonioÁrboles Históricos

Arboles históricos argentinos. La imperiosa necesidad de revalorizarlos

Existe en nuestro país una serie de especies arbóreas que son verdaderos símbolos y testigos de nuestra historia nacional.

Lic. Carlos Fernández Balboa

Por: Lic. Carlos Fernández Balboa

Cfbalboa@gmail.com

Licenciado en Museología

17 de marzo de 2026

Arboles históricos argentinos. La imperiosa necesidad de revalorizarlos

Como sucede ocurrir con muchos monumentos arquitectónicos (más fáciles de reconstruir por la mano humana) estos emblemas de nuestra nacionalidad se encuentran desprotegidos legalmente o están desapareciendo ante el desconocimiento de la población y la ausencia de protocolos específicos de conservación.

Parecería que, como sucede con muchos otros elementos de nuestro patrimonio, no tenemos la capacidad de evaluar cuán importantes son los árboles en nuestra vida, mudos testigos de nuestra historia. En muchos países como Francia o España, se practica un verdadero "culto al árbol" declarando distintos ejemplares como Monumentos Nacionales. En otros países, el conocimiento local, los convierte en motivo de sustantiva importancia en la historia regional de la comunidad.

Aromo Del Perdon

Aromo del perdón: Retoño del aromo plantado por Manuelita Rosas cerca de la casona de Palermo que ocupaba con su padre. Relatan que bajo su sombra ella logró que indultaran a muchos de sus enemigos. Ubicado en plaza Sicilia en la intersección de las avenidas Sarmiento y del Libertador, detrás del monumento a Sarmiento. ilustración Marcelo Canevari.

Algunos esfuerzos intelectuales se han realizado en ese sentido: El padre de la museología argentina Enrique Udaondo (1880.1962) publicó Arboles históricos de la República Argentina en 1935 por Talleres gráficos argentinos L.J. Rosso en Buenos Aires. Algunas referencias indican una edición anterior o trabajos preliminares alrededor de 1913, pero la edición de 1935 es la más reconocida en los registros bibliográficos.  Esta obra fue fundamental para dar a conocer la historia de ejemplares vegetales que fueron testigos de la historia y resulto un primer paso para generar conciencia y su protección.

También Udaondo impulsaba una fecha que hoy- como muchas- pasa desapercibida de las efemérides nacionales: El Día Nacional del Árbol que en la Argentina se celebra cada 29 de agosto. Establecido en 1900 por el Consejo Nacional de Educación tras una iniciativa de Estanislao Zeballos, busca fomentar la protección de los bosques y la plantación de especies.

Es una fecha para reflexionar sobre su importancia ecológica, aportando oxígeno, sombra y biodiversidad.

Continuando con esta epopeya cultural de difundir los árboles históricos en 2012 el abogado e historiador Oscar Andrés De Masi publica Arboles Históricos Nacionales, bajo el auspicio de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos (hoy Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos) En su obra analiza las normativas y declaratorias nacionales que otorgan protección a estos ejemplares, explicando cómo ayudan a comprender la identidad nacional.

Pero estos esfuerzos probos son el inicio de una tarea que nos toca emprender.  En España, por ejemplo, existen 260 ejemplares que han sido declarados como Monumentos Históricos Nacionales.

En nuestro país, en el año 2008, la Sociedad Forestal Nacional contabilizó apenas 60, de los cuales sólo 33 estaban "protegidos" apenas con el conocimiento popular de su importancia.

Muchos otros desaparecieron irremediablemente. No existe ya el Ombú a cuya sombra dirigió los movimientos de división en Caseros el coronel Cesar Díaz, el Caldén señalado por Facundo Quiroga y que le sirviera de sombra a sus despojos; Los Nogales de San Antonio de Areco a cuya sombra acampó en 1813 con dos escuadrones de granaderos José de San Martin, cuando se dirigía a San Lorenzo, que terminaron sirviendo de leña a un panadero local. Con estos antecedentes es importante difundir la existencia de otros ejemplares históricos que resulta necesario y urgente rescatar del olvido.

Es el caso del Pino de San Lorenzo Provincia de Santa Fe- tan bien descripto por Bartolomé Mitre en su "Historia de San Martin": "A la sombra de un pino añoso que todavía se conserva en el huerto de San Lorenzo, firmó (San Martin) el parte de la victoria, cubierto aún con su propia sangre y con el polvo y el sudor del combate"

Este árbol fue plantado por los Jesuitas, posiblemente a mediados del siglo XVII y pertenece a la especie Pinus pinea del Mediterráneo. En los primeros años de la Revolución de Mayo, el Pino de San Lorenzo era ya viejo y empezaba a inclinarse por el peso de los años. Aunque la  historiografía más contemporánea y documentada duda de la veracidad del relato mitrista (comenzando por fray Argañaráz, de la Orden Franciscana), el árbol cumple su función simbólica con creces.

Más cerca de los porteños, en la localidad bonaerense de Vicente López, podemos encontrar el Ombú del Virrey Vértiz quién en 1779, al trazar su quinta anota en el documento la presencia de este árbol, señalando su belleza y antigüedad. En 1914 la Sociedad Forestal Argentina hizo colocar una placa "Ombú histórico que cuenta cinco siglos de existencia y que perteneció al Virrey Vértiz"

En la pintoresca quinta de Pueyrredón, hoy museo de la localidad de San Isidro, se conserva un viejo Algarrobo que es dos veces centenario. Bajo su sombra se han sentado muchos hombres ilustres. En esta quinta se reunieron los patriotas que en 1806 y 1807 rechazaron las invasiones inglesas. También en 1812, amparados por el gigante, San Martin, Soler, De Luca y otros patriotas trataron cuestiones de interés vital para la Patria. Si visitamos el museo, podemos apreciar en la placa "Algarrobo histórico, bajo el cual conferenciaron en 1818 los Generales San Martin y Pueyrredón."

Un orador y estadista como lo fue Nicolás Avellaneda expresó. "Un árbol viejo es una vida que ha vivido. Un muro cae y se construye. Un árbol no. Es una tradición que se mantiene... Podríamos continuar enumerando u contando historias de esta tradición que se mantiene.

Finalmente hacemos nuestras las palabras de la escritora Silvina Ocampo al decir que:

Yo no quise hablar de los árboles como si fueran personas, ni atribuirles mi sensibilidad, tan superiores los considero Yo no quise tampoco hablar en nombre de los árboles como si yo hubiera sido uno de ellos ni darles el tono de mi voz, tan inefables los juzgo, Yo pretendía asumir otro título que el de una persona para hablar de ellos; Olvidarme de cómo me siento de cómo escucho, de cómo veo. Pero es tan imposible como pedirle a un árbol que no tenga frescura en sus hojas ni crecimiento en sus raíces ni sombra, ni fragancia ni el vaivén de sus ramas en el viento.”

Arbol De GuernicaÁrbol de Guernica Retoño del roble de Guernica símbolo de la libertad bajo el cual juran los políticos vascos desde el siglo XIV. Donado por la comunidad vasca en 1919, antes del bombardeo nazi sobre esa ciudad. Se encuentra detrás del Monumento a Juan de Garay en la Plazoleta 11 de junio de 1580, próximo a la casa Rosada. Illustracion Marcelo Canevari.

Bibliografía recomendada.

  • Chebez, Juan Carlos; Mariano Masariche: Nuestros Arboles. Editorial Albatros. 2008 
  • De Masi, Oscar Andrés: Arboles Históricos nacionales . Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos- INTA- Eustylos, 2012
  • Udaondo, Enrique: Arboles históricos de la República Argentina. Ediciones Rosso. 1935.
  • Ocampo, Silvina y Sessa, Aldo: Árboles de Buenos Aires. Ediciones de la Ciudad. 1989.

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