UN ENCUENTRO OPORTUNO: ED SHAW Y FRANCISCO SALAMONE
Este artículo describe el “camino a Damasco” que recorre el crítico de arte Ed Shaw para lograr el reconocimiento público y académico de la obra bonaerense del ingeniero Francisco Salamone, que va desde el “ninguneo” a la “consagración”. La nota se construyó en base a autografías, notas en publicaciones y la experiencia propia del autor.
LOS PERSONAJES
Edward Shaw, 1937-2022. De origen estadounidense, fue coleccionista, escritor, crítico de arte, fotógrafo, docente, curador, traductor y fundamentalmente, un gestor cultural. Se graduó en Historia Latinoamericana en la Universidad de Princeton- New Jersey. Era un descubridor, un aventurero, una especie de Indiana Jones, le encanta explorar América Latina. (1)
Su pasión por el coleccionismo puede reconocerse en su edad temprana: Nací en una espaciosa propiedad sobre la costa del río Hudson, en las afueras de Nueva York. El galpón estaba repleto de tesoros, pequeñas reliquias de dos generaciones de adquisición y descarte. Me encantaba hurgar en los baúles, cajas y estantes. (2)
Una pasión que se complementaba con la de viajar por el mundo, ejercitando su experticia en adquirir “piezas finas” para integrar una amplia colección que exhibía en sus casas de Buenos Aires y de Colonia: arte precolombino, objetos de Asia y África, junto a obras de reconocidos pintores latinoamericanos.
Tras una residencia previa en Colombia, se radicó en Buenos Aires por algo más de tres décadas. Allí desarrolló una intensa actividad de difusión cultural, centralizado en el Centro Cultural Borges (CCB), del cual fue socio fundador. Acción que se complementaba con la dirección de la revista ArteBA y periodista especializado del matutino Buenos Aires Herald.
Fue curador de exposiciones memorables en el CCB, incluyendo acciones estéticas-políticas como “El Siluetazo” en 1983, en reclamo de la aparición con vida de personas desaparecidas en la dictadura. “Desde el Sur” se denominó una exposición en 1997 de los pintores Andrés Waissman y el malvinense James Peck, un llamado a la integración, en tiempos del canciller Guido DiTella.
Memorable fue también la coordinación del seminario en la Universidad Di Tella en 1998 “Seis Décadas de Arte Argentino”, un relevamiento de los aportes en 60 años de arte en el país, a través del testimonio de 25 artistas.
Escribió varios libros, autobiográficos la mayoría, describiendo viajes y emprendimientos. Destacables son “Viaje a la pampa- La Ruta de Salamone”; “Incidentes que marcan la vida”; “Historias de Arte y Aventura – Bajo el hechizo de África” y junto a Bernardita Zegers “El extraño deseo del objeto. Imágenes inesperadas” y el catálogo de “Tejiendo Integración”.
Reconocido internacionalmente, Shaw mantuvo fluida relación con instituciones y referentes culturales, siendo invitado a participar en Exposiciones y Bienales. Justamente, en ocasión de uno de estos eventos, se conocieron con Bernardita Zegers, chilena de pura cepa, artista sensible e inteligente (3) Enamorados, la coincidencia en gustos y aficiones, apresuró decisiones drásticas: Shaw deja Buenos Aire, se traslada a Chile en 1999 e inician una convivencia con ricos matices. Instalados en Tunquén, un bello paraje de la costa del Pacífico, la pasión compartida por el coleccionismo, los lleva a divagar sin brújula por Asia, África y Latinoamérica, en la búsqueda de textiles artesanales de la más diversa procedencia, pero siempre de gran interés y calidad. Así se fue gestando la colección que se fue acumulando en el departamento de Santiago y en la gran casona que juntos construyeron en Tunquén, un bello paraje de la costa del Pacífico.
Decididos a traer el arte universal hasta la región del Maule, en unión con la Universidad de Talca, organizan en 2018 la exposición “Tejiendo Integración”. En el catálogo señalan: queremos compartir la riqueza tribal y tradicional, con su iconografía, sus leyendas al interior de Chile…abrir miradas y conciencias a la vastedad del mundo. Esta exposición ilustra estéticas de 5 continentes.
En el mismo catálogo, el Rector de la Universidad de Talca destaca: la donación de la colección compuesta por más de 400 tejidos y un conjunto de objetos rituales….Se complementa con cerca de diez mil títulos de la biblioteca personal de Ed Shaw, en temas vinculados al arte, la política y la sociedad de América Latina.
Ed Shaw falleció a los 89 años. Explorador infatigable del arte y la cultura, vivió como propios los países que le toco residir, sin perder nunca esa altura de miras que puede dar la condición de ciudadano del mundo, de hombre esencial (4).
Francisco Salamone, 1897-1957. Nacido en Italia, emigró a la Argentina junto a su familia con solo 6 años de vida. La educación la recibe de la escuela pública en sus tres niveles. Se graduó de Ingeniero Civil en la UN de Córdoba a los 24 años de edad. Su larga actuación profesional se podría sintetizar en cuatro capítulos sin continuidad entre uno y otro: 1924-25 obras privadas y concursos en la Ciudad de Córdoba; 1925- 1933 obras y actividad política en el valle de Punilla; 1934 – 1940 obras municipales en las provincias de Córdoba y de Buenos Aires. Finalmente, radicado en la Capital Federal, acciones diversas, sin lograr mayor brillo ni trascendencia en diversas locaciones, en medio de reclamos judiciales.
Definitivamente el núcleo central reside en la provincia de Buenos Aires, mediante el Plan de Obras Municipales Ley 4017/1928. Salamone fue contratado por 17 Partidos para la construcción de edificios y espacios de interés comunal que iban de la complejidad de una Municipalidad a la simpleza de una Delegación, totalizando 70 obras en unas 40 localidades, en solo 4 años. En esta campaña, lo acompañó un equipo que integraron sus tres hermanos, los ingenieros Oscar López Méndez y Rodolfo Migone y la empresa de parquizaciones Hijos de Luis Costantini.
Su arquitectura, personal e irrepetible, atraviesa distintas expresiones de la llamada “reacción antiacadémica”, teniendo en común un temperamento, un vuelo y una sensibilidad particular, fácilmente identificable.
EL ENCUENTRO
Mis proyectos divertidos se convierten en pasión, hasta obsesión a lo largo del tiempo. Cuando vi por primera vez fotografías de las obras arquitectónicas de Francisco Salamone, me produjo una suerte de mórbida fascinación. Las estrafalarias estructuras me hicieron eco de este espíritu fronterizo, donde el hombre libre de códigos conquista un nuevo espacio,
con la libertad del libertinaje, donde todo vale y la construye al compás de sus fantasías. Vale la pena divulgarlos (5).
En 1992 la Wolfson Foundation of Decorative and Propaganda Arts de Miami Florida, publicó el número 18 de su anuario The Journal of Decorative and Propaganda Arts, dedicado a la Argentina. Detrás de esta edición estuvo Edward Shaw. En los agradecimientos lo citan: No es una exageración afirmar que sin Edward Shaw nuestros planes idealistas, nunca se habrían materializado en este número. Actuando de enlace en Buenos Aires, dio su tiempo sin reparo alguno, Su ayuda práctica y sabios consejos le dieron forma al trabajo.
Conteniendo once trabajos de variado interés, uno de ellos pertenece al arq. Alberto Bellucci, docente de la FAU/UBA y también Director del Museo Nacional de Arte Decorativo: “Art Decó Monumental en la Pampa. El Arte Urbano de Francisco Salamone”. Bellucci recibió un subsidio de la Fundación Antorchas que le permitió recorrer la obra salamónica, dispersa en la Provincia de Buenos Aires. A lo largo de 31 páginas, el artículo está ilustrado por numerosas fotos, la mayoría de ellas tomadas por el autor. Justamente, la de mayor impacto visual: la del arcángel Miguel en el portal del cementerio de Azul, sirvió de tapa.
Como antecedente, Bellucci había publicado una nota en el diario Convicción en tiempos del Proceso sobre la Municipalidad de Pellegrini. También de Bellucci, la revista de la corporación profesional de la Capital CPAU nº 1 del año 1993, publicó una versión revisada y corregida de su artículo para la Fundación Wolfson, titulada “Francisco Salamone. Entre la Escultura y el Urbanismo”.
Produjimos aquella publicación sobre arte decorativo y propaganda para la Fundación Wolfson y nos sorprendimos con la entusiasmada respuesta que recibimos, sobre todo por las fotografías de Bellucci. Fue el debut de la obra de Salamone en el exterior, aún faltaba un evento similar en Argentina. Salamone construyó sus 75 edificios, sin que nadie del
establisment porteño se diera cuenta. Fue gracias a un gringo insólito, Nicky Wolfson que Salamone se escapó del anonimato total….Después del pequeño furor que produjo la publicación, Salamone volvió a la tumba de los arquitectos desconocidos (6).
Pasaron varios años y en el invierno de 1996, tras una visita a obras, se puso en marcha la idea de realizar una muestra fotográfica sobre el alcance de la obra bonaerense. Se la presentó a los funcionarios provinciales del gobierno de Eduardo Duhalde: Susana López Merino y el secretario de Cultura Luis Verdi. Les gustó el proyecto y aceptaron financiarlo.
Con todos los vaivenes del caso, con la colaboración de mi hija Tania y sobre todo de Tom y la ayuda de muchos, logramos presentar fotos de unas setenta y pico de obras en noviembre de 1997 en el CCB, en el contexto de la Bienal Internacional de Arquitectura. Los primeros en aplaudir el esfuerzo fueron César Pelli, Mario Botto, Norman Foster y Rem Koolhaus (7).
La exposición denominada “Salamone Resurge” era itinerante. La cadena empezó en Mar del Plata, La Plata y varios de los pueblos donde se originó la obra. La muestra fue aceptada en Foto Fest 1998 y expuesta en la Universidad de Houston y en la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Con amplio apoyo de la prensa, se acumularon metros de comentarios de la prensa escrita y horas de TV y radio.
A partir de entonces, se descorrieron cortinas y se abrieron puertas de academias y corporaciones, como la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Central de Arquitectos. Diez años después, su hijo Tom diseño una muestra para comparar el estado actual de los edificios con el de 1997, en tomas realizadas con otros dos fotógrafos: Gabriel Cano y Bebe Tesio. Con el nombre de “Salamone. La Consagración”, fue presentada también en el CCB en octubre de 2007, con menor repercusión que la anterior.
En el ínterin, las obras habían sido descubiertas por otros artistas: Marcos López hizo una emblemática foto de la Cruz bajo las aguas de la laguna de Epecuén y Esteban Pastorino, una pertubadora serie de nocturnos de los edificios. Para mí, el paso definitivo se produjo cuando Salamone entró en el léxico de otros artistas, no los académicos sino los auténticos (8).
ED SHAW Y LOS “SALAMONÉFILOS” DE LA UNLP
En los 90´, nadie publicó nada. Cuatro alumnos de Arquitectura habían hecho su tesis en 1983 sobre las obras en Coronel Príngles. Había un grupo de salamonéfilos en la paupérrima Universidad de La Plata, pero no había ni presupuesto para tomar un bus a uno de los pueblos cercanos para ver la obra (9).
El comentario era cierto. En el primer caso, los jóvenes arquitectos Arias Incollá, Carrafranq, Bozzano y Pernaut realizaron una excelente y completa investigación, ineludible como fuente en cualquier estudio posterior. Volcada a un mímeo de 180 páginas, inexplicablemente nunca fue publicada. El segundo caso ¡éramos nosotros!, los integrantes de la Unidad 10 del IDEHAB, el instituto de investigación de la Facultad de Arquitectura platense. Iniciada su actividad en 1993, con una temática centrada en el “hábitat pampeano”, dos años después se incorporó a la mesa de trabajo la obra bonaerense de Salamone, en forma extraoficial, casi secreta: Salamone era una mala palabra para muchos colegas. En 1997 presentamos en un Congreso que organizó el Instituto de Arte Americano de la UBA un trabajo: “La Modernidad en la Pampa. Los mataderos de Francisco Salamone”, que recién fuera publicado en Anales de IAA 33-34 en el año 2000.
Cuando visitamos la exposición Salamone Resurge, entusiasmado, dejé una breve nota en el libro de visitas, contando nuestras inquietudes y dificultades. No se hizo esperar la respuesta de Shaw, quien, pragmático, me sentó a su lado en varias de las presentaciones de la muestra en el interior y me derivó algunas notas que le pedía la prensa escrita. En poco tiempo, reuní antecedentes suficientes como para solicitar un subsidio a la Comisión de Investigaciones Científicas, que alcanzó para avanzar significativamente en el trabajo de campo. En una nota de agradecimiento en mayo de 1998, le informaba que ya teníamos 61 obras relevadas, algunas de las cuales fueron expuestas en la FAU y el Colegio de Arquitectos.
Meses después, en algún evento que no recuerdo, fue el último encuentro con Ed Shaw. En un aparte, me contó de su enamoramiento, de su decisión de irse a vivir a Chile, de su casa en Tunquén, “más hermosa que la de Neruda en Isla Negra” me dijo. Finalmente me dio la foto de un ambicioso y fallido proyecto de Salamone, la torre de las 16 provincias, presuntamente ubicada en el cruce de las avenidas de Mayo y 9 de Julio, con la recomendación de seguir investigando. Un emotivo abrazo selló el adiós al amigo y maestro de vida.
NOTAS Y REFERENCIAS
(1) Comentario de Roger Haloua, co fundador del Centro Cultural Borges, a Celina Chatruc, en diario La Nación del 13-IV-2022
(2) En “Ed Shaw, el gran coleccionista de amigos animados e inanimados” Germán Carbajal. Revista digital Hilario. ArteLetras-Oficios. Buenos Aires
(3) Germán Carbajal obra citada
(4) Germán Carbajal obra citada
(5) Blog personal Edward Shaw. Viaje a las Pampas 3/ 9 de febrero 2009
(6) Edward Shaw 2009 Obra citada
(7) Edward Shaw 2009 Obra citada
(8) Edward Shaw 2009 Obra citada
(9) Edward Shaw 2009 Obra citada
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