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San Valentín 2026: “Cómo enamorarse de las facturas de luz y gas”

14 de febrero: Día Mundial de la Energía y Día de los Enamorados.

Revista Habitat

Por: Revista Habitat

9 de febrero de 2026

San Valentín 2026: “Cómo enamorarse de las facturas de luz y gas”

Día Mundial de la Energía

Buenos Aires, febrero de 2026 – Este 14 de febrero se celebran dos fechas importantes: el Día de los Enamorados y el Día Mundial de la Energía. Aunque parecen desconectadas, ambas comparten un punto fundamental: hablan del cuidado. 

El amor, en su forma más profunda, es un acto de cuidado constante. No se trata solo de gestos efímeros, sino de construir un futuro juntos, tomando decisiones que perduren y que velen por el bienestar del otro. De la misma manera, el cuidado de nuestro planeta, nuestro hogar compartido, requiere de un compromiso similar. Y acá es donde la eficiencia energética se convierte en un verdadero acto de amor.

En un contexto nacional marcado por la creciente presión sobre los presupuestos familiares y la urgencia de un consumo energético más consciente, el Día Mundial de la Energía cobra especial relevancia. Argentina enfrenta una encrucijada: tarifas de servicios públicos que crecen más del doble que la inflación y un consumo que no cede, especialmente en la climatización de los hogares. El verdadero desafío, sin embargo, no está solo en cuánto usamos la energía, sino en cuánta desperdiciamos sin siquiera notarlo.

El impacto económico de la crisis energética es innegable. En enero de 2026, una familia promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin subsidios destinó cerca de $192,665 mensuales para cubrir sus servicios básicos, de los cuales más de $50,000 correspondieron solo a la factura eléctrica. Esta cifra se agrava con la reciente reestructuración de subsidios, que desde principios de año afecta a 7.5 millones de hogares, dejando a una gran parte de la población expuesta a la totalidad del costo energético.

El problema se intensifica al observar dónde se concentra el consumo. Según datos del CONICET, el sector edilicio es responsable de casi el 40% del consumo total de energía del país. De ese porcentaje, una porción alarmante se destina a compensar pérdidas estructurales. “El 50% del consumo eléctrico en las viviendas proviene de la climatización (calefacción y refrigeración). Estamos gastando la mitad de nuestra factura en mantener una temperatura agradable que, en la mayoría de los casos, se fuga por aberturas de mala calidad”, advierte Miguel García, director ejecutivo de la Asociación Argentina del PVC (AAPVC).

Se estima que hasta un 40% de la energía utilizada para calefaccionar o refrigerar un hogar se escapa a través de ventanas y puertas ineficientes. Este es el enemigo invisible: un derroche constante que obliga a los equipos de aire acondicionado y calefacción a trabajar de más, inflando las facturas sin garantizar el confort.

Frente a este panorama, la solución más efectiva no es renunciar al confort, sino invertir en eficiencia. El mercado de ventanas de PVC en Latinoamérica experimenta un crecimiento sostenido, impulsado por la eficiencia energética, durabilidad y la necesidad de renovación en el sector construcción.  Dentro de la región, se destaca el mercado chileno, donde alrededor del 28% de las aberturas se realizan con perfiles de PVC, y en otros mercados como Argentina y Brasil este segmento continúa en expansión, superando desafíos de mantenimiento y aislamiento, con marcas locales e internacionales ampliando su presencia.

El policloruro de vinilo (PVC) es un material con una conductividad térmica aproximadamente 1,000 veces inferior a la de metales usados en aberturas, lo que lo convierte en un aislante natural de alto rendimiento. Esta propiedad impide que el calor exterior penetre en la vivienda durante el verano y, a la inversa, que la calefacción se escape en invierno. Investigaciones del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE) del CONICET confirman que, mientras la eficiencia de las ventanas en el mercado argentino varía drásticamente, las de PVC se ubican consistentemente en el rango de mayor eficiencia.

Beneficio clave del PVC

Impacto directo en el hogar

Ahorro Energético

Reducción del consumo para climatización entre un 35% y un 70%.

Retorno de Inversión

Por cada dólar invertido en aislación, se obtienen $2.5 en ahorro y valorización del inmueble.

Confort Superior

Temperatura ambiente homogénea y disminución drástica del ruido exterior.

Sostenibilidad y Durabilidad

Material 100% reciclable con una vida útil estimada de 50 años sin apenas mantenimiento.

 

La instalación de ventanas de PVC transforma una decisión técnica en un beneficio económico y de confort palpable. En un país donde las olas de calor pueden llevar la demanda eléctrica a picos históricos, esta eficiencia se traduce en un menor uso del aire acondicionado y un alivio directo en la factura de fin de mes.

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