Del metro cuadrado al ciclo de vida: 4 voces expertas analizan el nuevo paradigma de la arquitectura argentina
La construcción argentina en transformación: eficiencia, durabilidad y el protagonismo de materiales que hoy marcan tendencia.
Por: Revista Habitat
4 de agosto de 2026
Buenos Aires, julio de 2026. - La industria de la construcción argentina enfrenta un momento de transformación profunda. El paradigma tradicional, basado en procesos artesanales y evaluación de costos centrada en el metro cuadrado inicial, cede paso a una visión integral donde la eficiencia energética, la industrialización y la evaluación del ciclo de vida son los nuevos rectores.
Cuatro destacados referentes de la arquitectura comparten su mirada sobre este cambio sistémico: Arquitecto José Reyes, especialista en envolventes edilicias eficientes; Arquitecto Joaquín Berdes, pionero en construcción Passivhaus; Arquitecta Silvia Velázquez, experta en análisis de ciclo de vida; y el Arquitecto Germán Alonso, especialista en desempeño integral. Sus perspectivas convergen en soluciones que privilegian la durabilidad y la competitividad a largo plazo.
El cambio de paradigma: de la eficiencia de costos a la eficiencia integral
El primer consenso entre los expertos es redefinir qué entendemos por eficiencia. Para Germán Alonso, esta "no puede entenderse únicamente en términos de costos o plazos, sino como el resultado de un desempeño integral a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio". Silvia Velázquez por su parte subraya que el desafío es "la implementación rigurosa de tecnologías emergentes con validación técnica basada en evidencia". Para la profesional el desafío crítico es "identificar qué soluciones tienen capacidad de escalar dentro de las restricciones reales del mercado". Por su parte José Reyes plantea que es necesario "un cambio de paradigma conceptual dejando de pensar solo en el sistema constructivo y empezar a resolver pasivamente la envolvente".
En Argentina, históricamente se ha construido con sistemas de baja resistencia térmica, compensando deficiencias mediante consumo desmedido de gas o electricidad. El reto es implementar efectivamente el Etiquetado de Eficiencia Energética. Pero existe un obstáculo psicológico importante: muchos temen que aplicar criterios de sustentabilidad eleve costos iniciales. Reyes advierte: "No tiene sentido hipotecar energéticamente el edificio por el resto de su vida útil para ahorrar durante la construcción". Joaquín Berdes añade que la industria sigue siendo muy conservadora y artesanal: "Transformar el modo en que siempre se hicieron las cosas es uno de los principales desafíos", afirma. La solución requiere introducir nuevas metodologías de gestión, innovar en sistemas constructivos y trabajar con procesos de prefabricación industrializados.
Criterios de un material verdaderamente eficiente
Los cuatro arquitectos coinciden: el precio inicial es solo una fracción de la ecuación. La evaluación debe ser holística, considerando instalación, durabilidad, mantenimiento y relación costo-beneficio en el largo plazo. Para Reyes, un material debe evaluarse mediante "un análisis que involucre costos y ciclo de vida". No es eficiente solo por su precio o aislamiento térmico, sino por mantener "prestaciones inalteradas a lo largo del tiempo". Debe resistir agentes climáticos extremos con "una demanda de mantenimiento tendiente a cero". Berdes enfatiza que debe ser "un material de montaje rápido, que produzca poco desperdicio, que no requiera trabajo artesanal en obra y que ya venga de taller con la medida precisa". También debe tener "buenas prestaciones térmicas y acústicas y bajo impacto ambiental”.
Silvia Velázquez profundiza con rigor técnico: "La eficiencia de un material no es una propiedad intrínseca: debe evaluarse como función de su interacción con el sistema constructivo, la localización geográfica y los requerimientos funcionales específicos". Desde la perspectiva ambiental, Velázquez subraya indicadores normalizados: "Análisis de Ciclo de Vida (ACV/LCA) según ISO 14040/14044, Carbono Incorporado (Embodied Carbon), huella hídrica, índice de reparabilidad y potencial de reutilización o reciclaje". Germán Alonso sintetiza: "Un material resulta eficiente cuando sus propiedades han sido caracterizadas adecuadamente mediante ensayos y cuando estas características permiten facilitar su uso, reducir tiempos de instalación y asegurar estabilidad en el tiempo".
Productividad y tiempos de ejecución: el fin de la obra artesanal
El impacto de la elección de materiales en la productividad es directo y determinante. "El tiempo financiero de una obra puede determinar el éxito o el fracaso de un desarrollo inmobiliario", advierte Reyes. "La elección de materiales determina si una obra es un proceso artesanal lento o un proceso industrializado ágil".
Los sistemas que promueven construcción en seco impactan directamente en productividad. Reyes ejemplifica con carpinterías: "Llegan a la obra completamente terminadas desde los talleres, con vidrios colocados y herrajes, permitiendo su instalación mediante fijaciones mecánicas y espumas de poliuretano. Es un proceso limpio, rápido y estandarizado que optimiza las horas-hombre y elimina tiempos muertos".
Velázquez coincide: "Los materiales prefabricados y elementos industrializados de fabricación off-site reducen variabilidad en obra, minimizan retrabajos, permiten mayor control de calidad en fábrica y acortan el tiempo crítico".
Tendencias emergentes: la evolución de la envolvente
Las tendencias convergen en descarbonización integral y economía circular. Sin embargo, la evolución más concreta de los últimos años tiene un claro ganador: la envolvente edilicia. Reyes es categórico: "Las aberturas y sistemas de cerramiento técnico son las tecnologías que mayor salto cuántico han dado. Pasamos de ventanas tradicionales de vidrio simple a sistemas de perfiles con tecnología multicámara". Estas soluciones "no solo frenan el paso del calor, sino que bloquean el ruido exterior, transformándose en una de las soluciones de mayor desempeño térmico del mercado".
Joaquín Berdes ha dirigido dos proyectos pioneros: la casa Delta Passivhaus y la casa Estomba Low Energy Building, ambas con consumo energético hasta un 90% menor al de una vivienda tradicional. Crucialmente, Berdes destaca el rol del PVC: "El uso de la madera como elemento constructivo requiere de complementos que no generen puentes térmicos en la envolvente. En estos dos proyectos trabajamos con aberturas de PVC, que permiten una excelente prestación térmica y una durabilidad muy significativa para ese punto clave de los proyectos".
Silvia Velázquez ofrece una perspectiva amplia: "Las tendencias de mayor relevancia técnica permiten abordar el edificio desde una lógica de ciclo de vida completo (Whole Life Carbon Assessment), contabilizando energía primaria y carbono en cada fase: extracción, fabricación, transporte, construcción, uso, mantenimiento, deconstrucción y potencial de reutilización".
El PVC como estándar de la envolvente moderna
A lo largo de las perspectivas de los cuatro arquitectos, emerge un claro consenso: el PVC en las aberturas reúne todas las características esenciales que el sector está priorizando. El PVC ofrece excelente desempeño térmico y acústico, durabilidad frente a agentes climáticos extremos, instalación limpia y rápida, mantenimiento tendiente a cero, y compatibilidad con sistemas innovadores como la madera estructural de ingeniería.
En proyectos Passivhaus de máxima eficiencia energética, Berdes eligió específicamente aberturas de PVC porque "permiten una excelente prestación térmica y una durabilidad muy significativa para ese punto clave". Reyes subraya que las aberturas modernas de PVC representan "una de las soluciones de mayor desempeño térmico del mercado residencial y corporativo", capaces de bloquear tanto calor como ruido exterior.
El PVC satisface criterios de productividad: permite instalación mediante fijaciones mecánicas y espumas de poliuretano, procesos "limpios, rápidos y estandarizados" que optimizan tiempos de obra. En economía circular y descarbonización, el PVC presenta ventajas: es reciclable, tiene bajo carbono incorporado comparado con alternativas, y su durabilidad extrema extiende el ciclo de vida útil de los edificios, reduciendo necesidad de reemplazos frecuentes.
La construcción argentina está en un punto de inflexión. Los referentes del sector coinciden: la competitividad futura dependerá de generar valor integral mediante eficiencia energética, durabilidad comprobada, procesos industrializados y desempeño verificable a lo largo del ciclo de vida.
Este cambio de paradigma requiere de una transformación de procesos constructivos, privilegiando prefabricación, construcción en seco e industrialización.
En esta construcción del futuro, la envolvente edilicia juega un rol central. Y dentro de la envolvente, las aberturas de PVC se posicionan como el material de referencia: combinan desempeño térmico y acústico superior, durabilidad extrema, procesos de instalación ágiles y compatibilidad con sistemas estructurales innovadores.
Los desarrolladores y constructores que anticipen esta transformación, adopten criterios de costo de ciclo de vida, inviertan en sistemas de alta prestación y se articulen con organismos tecnológicos estarán en posición de liderazgo en un mercado cada vez más exigente.
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