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Metamorfosis del jardín: una exposición transforma el Centro Cultural MATTA en un territorio vivo

El Centro Cultural MATTA Embajada de Chile presenta una exposición que reúne a Guillermina Lynch, Irina Khatsernova y Rita Soto Ventura en un recorrido por distintas materialidades y prácticas artísticas que imaginan nuevas formas de relación entre la naturaleza, el cuerpo y la creación.

Revista Habitat

30 de julio de 2026

Metamorfosis del jardín: una exposición transforma el Centro Cultural MATTA en un territorio vivo

Buenos Aires, agosto de 2026 – El Centro Cultural MATTA Embajada de Chile en Argentina presenta Metamorfosis del jardín, una exposición que reúne obras de Guillermina Lynch, Irina Khatsernova y Rita Soto Ventura. Concebida como un recorrido inmersivo, la muestra transforma las salas en un universo de bosques, flores, tejidos y formas orgánicas que el visitante puede atravesar.

El proyecto parte de una pregunta: ¿qué nuevas formas de relación con la naturaleza puede imaginar hoy el arte? A lo largo de la historia, el jardín ha sido una figura cultural desde la cual distintas sociedades han pensado en modos posibles de habitar el mundo. La muestra retoma esa tradición sin representarla literalmente: el jardín pierde sus límites reconocibles y atraviesa sucesivas metamorfosis. No lo observamos desde afuera; recorremos sus transformaciones.

“Uno de los ejes de la programación del Centro Cultural MATTA es impulsar proyectos capaces de generar un diálogo entre las escenas artísticas de Chile y Argentina. Metamorfosis del jardín responde a ese propósito desde una propuesta concebida especialmente para el espacio, que reúne distintas prácticas contemporáneas y las integra en un recorrido común”, explica María Mengelle, asesora artística del Centro Cultural MATTA. 

El trasfondo conceptual se desarrolla en el texto de sala de la filósofa y escritora Sofía Di Scala. Su reflexión aborda el jardín como una de las grandes figuras con las que Occidente imaginó históricamente su vínculo con la naturaleza: un espacio que expresa el deseo humano de delimitarla y ordenarla, pero en el que también irrumpen el cambio, lo imprevisto y aquello que excede ese control.

Como actividad de cierre, el jueves 27 de agosto a las 18 h, Di Scala ofrecerá una conferencia en el auditorio del Centro Cultural MATTA. El encuentro ampliará las reflexiones del texto de sala desde una perspectiva filosófica, literaria e histórico-artística, en diálogo con las obras y con las maneras en que el arte contemporáneo vuelve a interrogar el mundo natural.

El jardín como territorio de experimentación

Ese marco conceptual adquiere forma en las obras y en el recorrido. La naturaleza deja de ser un motivo contemplado a distancia y se convierte en materia, atmósfera y experiencia. El jardín aparece entonces como una frontera porosa, donde categorías como interior y exterior, refugio y misterio, humano y no humano dejan de ser límites estables.

El recorrido por la obra de Guillermina Lynch comienza con un video, que introduce al visitante en el universo inmersivo de la instalación y establece un vínculo directo con la pieza textil de gran formato montada sobre una estructura: es esa misma obra la que aparece sumergida en agua en la proyección del inicio. A partir de allí, la experiencia continúa en un bosque transitable conformado por ocho tapices de terciopelo, intervenidos mediante una técnica propia basada en la reapropiación de la serigrafía. La articulación entre imagen en movimiento, sonido, disposición espacial y materialidad —junto con la posibilidad de tocar el terciopelo— convierte la percepción en una parte activa de la obra. 

Las orquídeas, un motivo fundamental en la producción de Lynch, aparecen como “las flores del mundo”: formas capaces de condensar diversidad, extrañeza y transformación. Junto con árboles, peces, ramas y hojas de nenúfar, integran un universo en el que el terciopelo puede volverse corteza, la corrosión puede leerse como una forma de crecimiento y las raíces del bosque pueden continuar más allá de los tapices. Es en ese territorio, situado en la frontera entre lo real y lo imaginario, donde, para Lynch, el jardín deja de ser solamente un paisaje y comienza a comportarse como un mundo con leyes propias. 

Por detrás de los paneles, esas raíces se prolongan y se transforman en palabras a través de fragmentos del poema Raíces, de Gabriela Mistral. El texto no funciona como un acompañamiento externo al recorrido, sino como parte constitutiva de la instalación: una continuación material y conceptual del bosque que enlaza palabra, paisaje y materia, y suma al recorrido la presencia de una de las voces fundamentales de la literatura chilena. 

“La idea de frontera atraviesa toda la instalación. Está presente en la relación entre Argentina y Chile, pero no aparece ilustrada como una línea geográfica. La pienso como una zona de transformación: un lugar donde dos territorios, dos materias o dos estados se encuentran y generan algo nuevo. La frontera puede ser la cordillera, pero también el límite entre ramas y raíces, realidad y fantasía, naturaleza y cultura, vida y materia.“, señala Guillermina Lynch. 

Tres materialidades, una pregunta común

En diálogo con el bosque de terciopelo, Irina Khatsernova construye una instalación natural con musgos, piedras, ramas, flores y otros materiales orgánicos. La obra configura un umbral sensible y un espacio de amparo que evoca los bosques que atraviesan la cordillera y continúan más allá de cualquier frontera política. La naturaleza no funciona como un recurso al servicio de la obra, sino como su colaboradora: conserva sus ritmos, su espontaneidad y su capacidad de transformación.

Realizada con materia viva, la instalación seguirá modificándose durante la exhibición. Esos cambios no serán un efecto secundario, sino una dimensión constitutiva de una obra que incorpora los ritmos y temporalidades de los organismos que la componen.

“La metamorfosis no es un tema que busco representar, sino un proceso que ocurre en la propia obra. La materia vegetal transforma el espacio, pero también modifica nuestra percepción del tiempo”, comparte Irina Khatsernova.

La propuesta de Rita Soto Ventura lleva la experiencia hacia el cuerpo mediante piezas portables de joyería contemporánea. La microcestería en crin de caballo y el trabajo con fibras articulan arte, diseño y artesanía, y trasladan la exploración de la naturaleza a una escala íntima.

Las obras pertenecen a distintas series que exploran la relación entre naturaleza, memoria y territorio: Pliegues de la memoria, Parasitismo existencial, La futura ancestralidad, Illa Manka y Contenedores de almas. Entre memorias ancestrales y futuros posibles, las piezas imaginan organismos, amuletos y estructuras capaces de crecer, adaptarse y transformar la geografía corporal.

“Mi trabajo surge de una investigación en torno a la joyería contemporánea y las técnicas textiles, entendiendo el tejido como una forma de conocimiento y el cuerpo como un territorio de transformación”, comenta  Rita Soto Ventura

En conjunto, las tres prácticas muestran la naturaleza como una trama de relaciones y procesos, antes que como una imagen fija. El recorrido permanece abierto a las asociaciones que cada visitante construya a partir del encuentro entre las obras.

Chile apuesta por la difusión cultural en Argentina

La exposición adquiere una dimensión particular en el Centro Cultural MATTA, único espacio cultural del Estado de Chile en el exterior y su principal plataforma de difusión cultural en Argentina. Creado en 2010 en el marco del Bicentenario de la República de Chile y reinaugurado con su denominación actual en 2015, desarrolla una programación interdisciplinaria de artes visuales, música, cine, literatura, patrimonio y pensamiento.

“Para la Embajada de Chile en Argentina es fundamental contar con un espacio como el Centro Cultural MATTA, que nos permite sostener una agenda orientada a promover el intercambio artístico y fortalecer los vínculos culturales entre ambos países. En ese marco, nos complace presentar Metamorfosis del jardín, que se inscribe en este compromiso”, destaca Gonzalo Uriarte Herrera, embajador de Chile en Argentina. 

El edificio del Centro Cultural fue diseñado por el arquitecto chileno Sebastián Irarrázaval como un anexo contemporáneo de la Embajada. Su fachada vidriada se abre hacia la Plaza República de Chile y establece una relación directa con la vegetación circundante. La transparencia y la luz convierten al paisaje exterior en parte de la experiencia del espacio, una condición especialmente significativa para una muestra que interroga los límites entre jardín, bosque, arquitectura y naturaleza.

El Centro se integra al conjunto de la Embajada de Chile, cuyo edificio original fue proyectado en 1966 por los arquitectos Juan Echenique Guzmán, José Cruz Covarrubias y Pablo Burchard Aguayo. Sus formas curvas, materiales nobles y organización espacial dialogan con el paisaje chileno y con la exuberante vegetación de sus accesos.

Ubicado sobre la Plaza República de Chile, entre las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, el conjunto ocupa un lugar privilegiado de Buenos Aires. Rodeado de árboles, monumentos y esculturas, forma parte de uno de los circuitos culturales más relevantes de la ciudad, próximo al MALBA, el Museo Nacional de Arte Decorativo, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace y el Centro Cultural Recoleta.

Sobre las artistas

Guillermina Lynch (Buenos Aires, Argentina) es artista visual. Fundó y dirige La Bordaleza, proyecto dedicado a la producción, exhibición y reflexión sobre arte contemporáneo. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en Argentina, Italia, Reino Unido y Paraguay, entre ellas en el Museo MAR, Venice Design Fair, London Design Fair, el Centro Cultural Ricardo Rojas y el Museo Nacional del Traje. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Irina Khatsernova (Moscú, Rusia) es artista y diseñadora radicada en Buenos Aires. Desarrolla instalaciones efímeras con materiales orgánicos y proyectos para instituciones culturales, galerías y espacios de arquitectura. Ha trabajado con el Museo Nacional del Traje y con las galerías Bellatrix y Segunda Casa, situando el arte floral en diálogo con el arte contemporáneo, el diseño y la investigación espacial.

Rita Soto Ventura (Chile) es artista, diseñadora y joyera contemporánea. En 2012 fundó LAJOIA Escuela de Joyería; presidió JOYA BRAVA, Gremio de Joyeros Contemporáneos Chilenos, y dirigió la IV Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea en Chile. Fue finalista del LOEWE Craft Prize en 2018, recibió el Sello de Excelencia a la Artesanía en 2023 y el Premio Oficio Excepcional de la Asociación de Marcas de Lujo en 2026.

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