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Materiales “a prueba de sol”: claves para construir sin fisuras en temperaturas extremas

Construir en el verano argentino se ha vuelto un desafío técnico: cuando el termómetro supera los 30°C, el tiempo de trabajabilidad de los materiales puede caer hasta un 50 %, lo que deriva en microfisuras, pérdida de adherencia y sobrecostos por reparaciones prematuras.”

Revista Habitat

Por: Revista Habitat

6 de febrero de 2026

Materiales “a prueba de sol”: claves para construir sin fisuras en temperaturas extremas

Frente a los picos de calor, la clave para evitar fisuras y desprendimientos en obra es el uso de aditivos retardantes y morteros de alta performance que permiten controlar el tiempo de fraguado, garantizando la durabilidad y estética incluso bajo el sol más intenso.

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Construir en verano es un desafío cada vez más frecuente en la Argentina. Las altas temperaturas aceleran el fraguado y vuelven crítica tanto la elección de los materiales como su correcta aplicación. Esa combinación —qué se usa y cómo se trabaja— impacta directamente en la durabilidad de la obra y en la aparición, o no, de sobrecostos por fallas prematuras.

 

El problema no es sólo operativo, sino técnico. Ensayos realizados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial indican que, cuando la temperatura ambiente supera los 30–32 °C, el tiempo de trabajabilidad de los morteros cementicios puede reducirse entre un 30% y un 50%. Esta aceleración del fraguado incrementa significativamente el riesgo de fisuras tempranas, pérdida de adherencia y desprendimientos si no se incorporan aditivos y sistemas formulados para trabajar en condiciones de calor extremo.

 

El principal riesgo en estos escenarios es la evaporación acelerada del agua de la mezcla. Cuando la hidratación del cemento se interrumpe de forma prematura, el material pierde trabajabilidad y se generan tensiones internas que derivan en microfisuras, desprendimientos y fallas de terminación que muchas veces aparecen semanas o meses después de finalizada la obra.

 

Ante este panorama, la industria química desarrolló aditivos retardantes y sistemas de morteros de alta performance que permiten mantener la hidratación controlada incluso bajo radiación intensa. Estas soluciones no solo extienden la ventana de aplicación, sino que aseguran una reacción química más uniforme y una resistencia final acorde a lo proyectado.

 

“El calor modifica por completo la cinética del cemento: sin un aditivo adecuado, se puede pasar de un tiempo de aplicación normal a un fraguado súbito que compromete todo el trabajo”, explican desde el equipo técnico de Mapei. “Nuestros formulados permiten prolongar la trabajabilidad, estabilizar la mezcla y asegurar que la resistencia final no se vea afectada por las condiciones climáticas”.

 

En combinación con morteros diseñados específicamente para altas temperaturas —con granulometrías controladas, mayor retención de agua y ligantes modificados— se logra una capa más estable, homogénea y resistente al envejecimiento acelerado que producen la radiación solar y la expansión térmica.

 

Además, trabajar en días de calor extremo exige una planificación diferente. En la Argentina, donde según registros del Servicio Meteorológico Nacional se incrementó la cantidad de jornadas con temperaturas superiores a los 30 °C en zonas urbanas, estas condiciones dejaron de ser excepcionales y pasaron a formar parte del día a día de la obra.

 

Mayor control de la humedad, elección de horarios adecuados, sombreado parcial de superficies y preparación de mezclas en cantidades reducidas se vuelven prácticas clave para evitar que el material pierda propiedades antes de ser aplicado.

Tips técnicos para construir en altas temperaturas

  • Elegir morteros con retención de agua mejorada, diseñados para climas cálidos.

  • Utilizar aditivos retardantes para extender la trabajabilidad y evitar el fraguado súbito.

  • Preparar la mezcla en pequeñas cantidades para preservar sus propiedades.

  • Humectar la superficie antes de la colocación para evitar absorción inmediata del agua.

  • Sombrear zonas de trabajo y evitar la aplicación en horas de máxima radiación.

  • Planificar juntas y espesores uniformes para reducir tensiones por dilatación.

  • Realizar un curado controlado, clave para prevenir microfisuras por evaporación rápida.

 

El resultado es una obra más durable, estable y estéticamente cuidada, incluso bajo condiciones térmicas cada vez más exigentes. En un contexto donde el calor extremo ya impacta de forma directa en los procesos constructivos, la tecnología química aplicada a la construcción se consolida como un aliado clave para evitar fallas, preservar la inversión y reducir costos asociados a reparaciones tempranas.

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Acerca de Mapei

Reconocida empresa italiana líder en la fabricación de productos químicos para la construcción, está presente en Argentina desde 1999. La compañía cuenta con una planta en Escobar, donde también funciona un laboratorio de Investigación y Desarrollo de aditivos y un centro de capacitación de referencia para la industria. Además, posee centros de distribución en Córdoba y Mendoza, y actualmente se encuentra desarrollando una nueva planta productiva en la provincia de Santiago del Estero. A nivel regional, Mapei continúa consolidando su presencia con la reciente inauguración de una nueva sede en Santiago de Chile, reafirmando su compromiso con la innovación, la calidad y la sustentabilidad en la construcción. Más información en www.mapei.com

 

Natalia González
Account Executive
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