San Telmo como “barrio elegido”
San Telmo, de postal histórica a polo de inversión: el nuevo atractivo inmobiliario que capitaliza su “efecto Defensa”.
Por: Revista Habitat
11 de febrero de 2026
Reconocimiento internacional de la calle Defensa
El reconocimiento internacional de la calle Defensa como una de las más “cool” del mundo reavivó el interés por San Telmo. En ese contexto, desarrollos cercanos a la zona apuestan a formatos mixtos que
combinan vivienda, trabajo y renta comercial, en línea con una demanda que prioriza centralidad, identidad y proyección de valor.
La reciente inclusión de la calle Defensa en el ranking global de Time Out —que la ubicó entre las 31 calles más atractivas del mundo— volvió a poner a San Telmo en el radar internacional.
La publicación destacó su riqueza histórica, la oferta gastronómica, la vida cultural y, sobre todo, el sentido de comunidad. Pero más allá del reconocimiento simbólico, el dato funciona como un indicador económico: los barrios con identidad consolidada y visibilidad global tienden a fortalecer su atractivo inmobiliario.
En un mercado porteño que busca señales de recuperación y nuevos formatos de rentabilidad, San Telmo aparece como un caso singular.
A diferencia de otras zonas en expansión, el centro-sur de la Ciudad mantiene fuertes restricciones patrimoniales y una baja aprobación de torres nuevas. Cada desarrollo autorizado se convierte así en una excepción y, al mismo tiempo, en una señal de hacia dónde puede orientarse el crecimiento urbano.
En ese escenario se inscribe Alto Grande Campus, un proyecto que se construye en Alsina al 700, a pocas cuadras de Defensa. El desarrollo propone un formato híbrido, articulando unidades residenciales, espacios de trabajo y locales comerciales bajo un esquema que busca generar múltiples fuentes de uso e ingresos.
La renta tradicional, medida únicamente por alquiler residencial, perdió atractivo en los últimos años frente a la inflación en dólares y la volatilidad normativa. Frente a ese contexto, el proyecto incorpora un componente comercial que distribuye ingresos entre los propietarios.
“Las unidades parten desde los 23 metros cuadrados —el metraje más demandado— con valores que comienzan en torno a los US$ 86.000 y pueden llegar a US$ 190.000 según tipología y ubicación. El ticket promedio de las unidades de mayor rotación se ubica entre US$ 140.000 y US$ 150.000. En los pisos 25 y 26, el edificio incluirá dúplex”, precisa Pablo Barrera, team leader y gerente comercial de Alto Grande Desarrollos y M&M Propiedades.
Según los datos del desarrollador, los departamentos más chicos pueden alcanzar un rendimiento anual cercano al 10%, equivalente a US$ 8.000 a US$ 9.000 anuales. A ese ingreso se suma la renta generada por los locales comerciales de planta baja, que comienza una vez finalizada la obra y habilitada su explotación.
En promedio, el ingreso comercial por unidad equivale a entre US$ 200 y US$ 300 mensuales en los departamentos más chicos. Ese flujo adicional permite cubrir expensas y mejora la ecuación final para el propietario, combinando alquiler residencial más participación en la renta comercial.
Uno de los principales argumentos de venta del proyecto es la diferencia estimada entre el valor de ingreso en obra y el precio de salida una vez terminado. Una unidad que hoy se comercializa en torno a US$ 85.000 podría ubicarse en US$ 120.000 o más al finalizar el edificio, lo que implicaría una revalorización del 40% al 50%, de acuerdo con las proyecciones del desarrollador.
El esquema financiero también busca ampliar la base de inversores: se puede ingresar con un anticipo aproximado de US$ 20.000 y financiar el saldo hasta la entrega. En un mercado con crédito hipotecario prácticamente inexistente, la financiación en obra vuelve a ser una de las pocas herramientas de acceso.
San Telmo como “barrio elegido”
San Telmo se posiciona como barrio elegido por turistas, nómades digitales, estudiantes y jóvenes profesionales que priorizan centralidad, oferta cultural y conectividad.
En términos urbanos, el fenómeno plantea un equilibrio delicado: cómo crecer sin borrar la trama histórica que justamente sostiene su atractivo.
En ese sentido, los nuevos desarrollos que logran insertarse sin romper la escala barrial pueden capitalizar una demanda que valora identidad, walkability y vida urbana activa.
Para el mercado inmobiliario, la ecuación es clara: barrios con marca propia, oferta limitada de tierra y validación internacional tienden a sostener mejor su precio relativo.
San Telmo ya no es solo una postal porteña. Para desarrolladores e inversores, se posiciona como un laboratorio donde historia, turismo y renta buscan convivir bajo una misma lógica económica.
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