¿Está tu empresa lista para 2026? Checklist para arrancar el año con ventaja competitiva en construcción
Ante los desafíos del sector construcción en México, las empresas que adoptan tecnologías conectadas y procesos digitalizados están mejor posicionadas para generar eficiencia, mitigación de riesgos y un retorno de inversión sustentable.
Por: Revista Habitat
11 de febrero de 2026
Ciudad de México, Febrero de 2026.- El inicio de 2026 encuentra a las empresas constructoras en México frente a una pregunta clave: ¿cuentan realmente con las capacidades técnicas, el talento y los procesos necesarios para competir ante un escenario cada vez más exigente? Más allá del volumen de obra, la diferencia entre avanzar o quedar rezagado estará determinada por la preparación operativa con la que las organizaciones enfrenten el año.
Diversos estudios coinciden en que una parte importante de las empresas aún opera con esquemas fragmentados. De acuerdo con el Informe de Madurez Digital 2025 de EY México, solo 41.7 % de las empresas en el país se ubica en niveles avanzados de adopción tecnológica, lo que refleja brechas relevantes en procesos, integración de información y desarrollo de talento, factores críticos para industrias intensivas en coordinación como la construcción.
Desde la experiencia de Trimble, compañía global especializada en tecnología para la construcción, las empresas que buscan iniciar 2026 con mayor solidez deben evaluar su preparación a partir de tres dimensiones clave:
1. Capacidades técnicas: ¿la tecnología habilita o limita la operación?
Las empresas constructoras que inician 2026 con ventaja competitiva son aquellas que han dejado atrás herramientas aisladas y operan sobre modelos constructivos precisos y colaborativos, capaces de acompañar todo el ciclo del proyecto.
Esto implica contar con soluciones que permitan:
- Modelado estructural detallado y confiable, que reduzca errores desde la etapa de ingeniería, como los desarrollados en plataformas especializadas como Tekla Structures, ampliamente utilizadas para coordinar diseño, fabricación y construcción.
- Continuidad de información entre ingeniería y obra, evitando la duplicidad de datos y los ajustes manuales que generan retrabajos.
- Visualización clara y trazable de cambios, permitiendo a los equipos anticipar impactos técnicos y financieros antes de que lleguen al sitio de construcción.
2. Talento: ¿las personas están preparadas para convertir la tecnología en
resultados?
La disponibilidad de tecnología ya no es el principal diferenciador en el sector; la capacidad de los equipos para aprovecharla estratégicamente sí lo es. Arrancar 2026 con ventaja competitiva implica evaluar si el talento cuenta con las habilidades necesarias para operar en entornos cada vez más digitalizados y colaborativos.
Esto requiere que las empresas revisen si cuentan con:
- Equipos capacitados para interpretar modelos, datos y flujos digitales, más allá de ejecutar tareas operativas, reduciendo la dependencia de procesos manuales.
- Perfiles técnicos y de gestión capaces de tomar decisiones basadas en información, anticipando riesgos y optimizando recursos desde etapas tempranas del proyecto.
- Estrategias de capacitación y adopción tecnológica, que acompañen la implementación de nuevas herramientas y eviten que la innovación quede subutilizada.
“La tecnología por sí sola no genera ventajas. Son las personas, cuando cuentan con las herramientas y habilidades adecuadas, quienes convierten los datos en mejores decisiones de negocio”, asegura Eduardo Orozco, Director Regional de Negocios de Trimble para México, Centroamérica y el Caribe.
3. Procesos: ¿la información fluye o se fragmenta?
Uno de los principales frenos a la eficiencia en construcción sigue siendo la fragmentación entre áreas, disciplinas y fases del proyecto. Para arrancar 2026 con procesos sólidos, las empresas deben evaluar si su información fluye de manera integrada o se pierde entre silos operativos.
En este contexto, resulta clave:
- Centralizar modelos, documentos y datos del proyecto en entornos colaborativos que faciliten el acceso controlado a todos los actores, como lo permiten soluciones de gestión y colaboración de modelos como Trimble Connect.
- Alinear procesos entre diseño, fabricación y montaje, asegurando que los cambios se reflejen en tiempo real y no generen desviaciones en obra.
- Estandarizar flujos de trabajo, apoyándose en herramientas que conecten la ingeniería con la ejecución, reduciendo riesgos asociados a información desactualizada o incompleta.
El reto para 2026 no es únicamente ejecutar obras, sino gestionar decisiones críticas en entornos de mayor presión financiera y competitiva. Las empresas que alinean tecnología, talento y procesos logran mayor control operativo, mejor desempeño en licitaciones y una ejecución más predecible.
“Las constructoras que arrancan el año con procesos claros, equipos preparados y herramientas conectadas no solo ganan eficiencia, ganan capacidad de respuesta. Esa es la verdadera ventaja competitiva hoy”, finaliza Orozco.

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