Mural Tuttomondo de K. Haring, Pisa.

 

El artista estadounidense Keith Haring realizó en el año 1989 su último mural en la ciudad de Pisa. La idea de realizar un mural en esa ciudad nace por casualidad luego de un encuentro por la calle en New York con un estudiante pisano. La pintura mural la intituló Tuttomondo y la pintó sobre la pared externa del convento de la iglesia San Antonio Abate siendo el único mural concebido desde el principio como obra permanente. Los colores son vibrantes como las fachadas de los edificios pisanos y reflejan los valores cromáticos del contexto socio ambiental donde está posicionada la obra.

Haring en TUTTOMONDO representa la armonía del mundo, su último himno a la vida, a través de estos 30 personajes típicos de su imaginario. Su iconografía aparentemente naif aunque compleja transmite mensajes directos y simplemente reconocibles dirigidos directamente a la gente sin barreras de museos o galerías de arte. Los argumentos como el racismo, la injusticia social, la droga, el SIDA y el capitalismo, se mezclan con temas como el amor, la felicidad y el sexo como parte de un todo vehiculando un mensaje de esperanza y paz que derrotan el mal y la miseria humana.

Tuttomondo es “uno de los proyectos más importantes que haya jamás realizado” dijo Haring en una entrevista.

 

La intervención

Los 180 metros cuadrados de superficie mural presentaban signos de deterioro sobre todo en lo que respecta a la intensidad de los colores originales. Es decir, un velo blanquecino había opacado y desvirtuado la lectura de la obra.

A propósito del proceso de emblanquecimiento de la superficie pictórica, el restaurador Antonio Rava, quien junto con sus colaboradores se ocupara del proyecto, la restauración y la conservación del mural ilustra:

“Las pinturas acrílicas, que en su composición contienen ftalatos, tienden a liberar parte de dichos componentes manifestándose sobre la superficie pictórica. Por tal razón se pensó en primera instancia que tal hecho podría haber sido la causa del ofuscamiento del mural. Sin embargo, los ftalatos que son plastificantes/fluidificantes hidrosolubles, habrían sido lavados de la superficie del mural sin dejar rastros ya que Tuttomondo se encuentra a la intemperie muy expuesto a las precipitaciones.

En cambio, los análisis científicos realizados han demostrado que la película blanquecina que cubría la superficie pictórica apagando los colores se trataba de carbonato de calcio; es decir, un velo de alteración similar al de la pintura mural corriente proveniente del sustrato murario de soporte migrando a través del acrílico. Era impensado que tal cosa pudiera suceder ya que el acrílico conforma una capa sellante, matérica y completamente impermeable.

De todos modos, es necesario tener en cuenta que por causa de la disolución de tales componentes hidrosolubles el acrílico se vuelve muy fino y poroso; es decir, la película pictórica se vuelve un retículo por lo cual el carbonato de calcio no encuentra ninguna dificultad en migrar primero en fase húmeda y luego al secarse solidificándose sobre la superficie.

Entonces era necesario extraer esta capa de carbonato de calcio de manera no agresiva para no dañar la película pictórica y sobre todo a seco ya que cada vez que se agregaba agua (como se haría en el caso de la limpieza del fresco que es compatible con el agua a través de compresas con agua destilada y posterior aplicación de pulpa de celulosa o de papel japonés) se volvía a recrear la misma situación de migración de sales y formación de cristales en superficie.

Cabe decir que en el caso del mural de Haring nos encontramos frente a una situación especial ya que el soporte donde fue aplicado el revoque es de telgopor. No se entiende exactamente el porqué de aplicar esta capa de aislante entre la pared externa del edificio y la preparación muraria donde iría la pintura de Haring. Probablemente para evitar la formación de grietas sobre el intonaco ya que el telgopor actúa amortiguando los diferentes movimientos posibles de las superficies. Hay que decir que el soporte ha funcionado perfectamente y en fase de restauración no se han encontrado grietas. Al artista se le ha entregado entonces una enorme pared completamente blanca y en óptimas condiciones sobre la cual plasmar su obra.

Existen fotos estupendas de este gran muro blanco donde el artista comienza a pintar con sus gestos potentes y sin dibujo preparatorio. Cuando le preguntaban cómo era posible pintar y que todas las figuras estén en proporción entre ellas, él respondía: ‘tengo todas las imágenes estampadas en la mente, mientras trabajo tengo una tensión mía particular, de hecho debe haber música para mantenerme cargado y así logro releer lo que ya tengo impreso en la mente y simplemente traduzco sobre la pared desde una idea pre imaginada’.

Entonces nos encontramos en la situación de tener que limpiar una capa de carbonato de calcio, sin utilizar agua, sobre un acrílico, lo cual representaba un problema, un desafío.

En primera instancia, pensamos en usar goma de borrar. Probando diferentes tipos de gomas y trabajando se manera extenuante logramos remover el carbonato pero con ciertos efectos negativos. Dejando de lado la fatiga y el largo tiempo empleado en la operación el hecho que la superficie fuera muy áspera (a pedido expreso del artista al fin de evitar una superficie lisa sino más bien rugosa para que absorbiera la luz) hacía que la operación de frotado de la goma consumiera en modo desparejo la superficie. Esta intervención no nos parecía apropiada ya que actuar con enérgica presión sobre una superficie ya delicada de por si se corría el riesgo de dañarla ulteriormente. Asimismo para lograr una limpieza eficaz era necesario usar gomas caucho con cierta dureza en su composición (limadura de hierro, polvo de mármol), es decir, materiales muy abrasivos”.

 

Tratamiento innovador

El restaurador Antonio Rava continúa explicando: “Con el agar-agar logramos trabajar perfectamente; es un material que funciona en fase húmeda pero que no vehicula agua. El agar-agar es un particularísimo polisacárido que se extrae de las paredes celulares de diversas especies de algas marinas y que por sus condiciones físicas de transformación en su propia consistencia de calor a frío forma un gel que es como una cámara llena de agua pero que nunca se abre.

Luego de varios test nos dimos cuenta que era el material de limpieza perfecto. Una vez aplicado el gel sobre la superficie, al término de unos pocos minutos, se procedía a su remoción notando que la interfaz entre el mural y el gel, el velo blanco, estaba removido creándose un ateo de limpieza.

El gel se extiende directamente con pincel porque es una mezcla fluida; se aplica caliente por lo cual debe ser recalentado inmediatamente antes de extenderlo sobre la superficie. Una vez que se enfría y se seca sucede que dentro del gel cambia la orientación de todos sus componentes internos transformándose en una cámara húmeda y absorbente que no libera agua.

El empleo del agar-agar en restauración empieza más o menos hace unos diez años atrás en el sector de la restauración de papel. Posteriormente se empezó a utilizar esta técnica para la limpieza de los yesos demostrándose revolucionaria en su aplicación a este tipo de materiales muy sensibles al medio húmedo.

En lo que respecta a la restauración del mural de Haring a la mezcla del agar-agar le hemos agregado un 1% de EDTA al fin de potenciar la acción quelante), o sea de disolución de los iones de carbonato a través de este componente que se podría definir como un desincrustante.

Por otro lado, un dato importante a tener en cuenta en el uso del agar-agar es su bajo costo sobre todo cuando se trata de grandes superficies como en este caso del mural de Pisa. A su vez, este material también es reutilizable pero nosotros optamos por no reciclar la “pieles” usadas ya que conservarlas nos permitía controlar la limpieza verificando el cambio de color lechoso al que viraban los parches utilizados. Si estas pieles se conservaban se podía demostrar que durante la intervención de limpieza no habían sido exportados trazos de color de la película pictórica. Por tal razón, hemos conservado en cajas de madera de cada puente todas las muestras de agar-agar seco como comprobantes de la limpieza del mural.

Durante todo el proceso de restauración mis colaboradores y yo hemos tenido los ojos encima por parte de la comisión de la Secretaría de Cultura y hasta la Fundación Haring norteamericana ha venido para verificar si el método de limpieza era correcto, por lo cual, mantener la pieles de agar-agar ha funcionado como garantía.

Así y todo, las condiciones en las cuales se encontraba la película pictórica era óptima; no hubo necesidad de retocar nada y ni siquiera se hizo trabajo de consolidación porque la base estaba en perfecto estado como ya se ha comentado anteriormente, sin grietas en el revoque y sin necesidad de consolidación de capa pictórica ni de inyección de adhesivos.

La restauración tuvo una duración de seis meses durante el año 2013. Apenas terminado el trabajo de limpieza nos preocupamos por tratar de que nos permitieran la aplicación de un impermeabilizante a fin de evitar que la pintura volviera a entrar en contacto con el agua de las precipitaciones. En caso contrario todo el trabajo de limpieza habría sido inútil porque el mismo fenómeno se volvería a repetir y como el objetivo principal prefijado desde el inicio del trabajo era “limpieza y protección” debimos luchar para conseguir la aprobación de la aplicación del hidrorepelente.

La ciencia de la restauración, los mismos científicos y las instituciones del sector no han aportado hasta el momento grandes certidumbres respecto de los hidrorepelentes manteniéndose con temor y cautela en cuanto a la irreversibilidad de dicho tratamiento. Tal es así que en aquel momento nos prohibieron su aplicación.

Transcurridos 2 años de la finalización de la restauración nos han permitido aplicarlo pero a una concentración menor, al 50% de dilución, lo cual no nos confortó completamente. El producto que es ya conocido por nosotros es del tipo siloxánico en medio acuoso aplicado por medio de pulverización sin modificar la superficie y con una durabilidad de 5 años, por lo cual el tratamiento debe ser repetido para que no pierda sus características hidrorepelentes.

Un par de meses más tarde de la impermeabilización al 50% hemos logrado demostrar que la aplicación diluída era exactamente igual a darla pura y así nos han permitido aplicarla nuevamente sin diluírla logrando nuestro proyecto de protección total de la obra.”

El maravilloso mural TUTTOMONDO de Keith Haring se ve limpio, colorido y sobretodo protegido.

 

Sebastián Pacheco

sebastian.pach@yahoo.com

 

Antonio Rava luego de recibirse como arquitecto continúa sus estudios en el ICR de Roma para luego ser becado por la Fulbright Commission para especializarse en restauración del arte contemporáneo en la NY University. Desde hace 20 años enseña en diferentes institutos de formación italianos y desde hace 5 enseña en La Venaria Reale de la Universidad de Turín en la carrera de Restauración para la especialización en arte contemporáneo.