Un experto inspeccionó el sitio donde hace varios meses se encuentran las partes desguazadas del conjunto de estatuas. Suman su dictamen al recurso que se encuentra en la Suprema Corte de Justicia

Las partes que componían el Monumento a Cristóbal Colón, históricamente ubicado detrás de la Casa Rosada, se encuentran desde hace dos años en un espigón de la Costanera Norte donde supuestamente será rearmado el conjunto escultórico.

Allí realizó sus inspecciones el arquitecto Marcelo Magadán, experto en Restauración de Monumentos y en Gestión del Patrimonio Cultural, y vocal de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, con una larga carrera dedicada a la conservación del patrimonio arquitectónico y artístico, no sólo en la Argentina, sino también en países vecinos como Brasil, Paraguay y Perú. El Teatro Colón, el Hotel de los Inmigrantes, el Planetario, el Zoológico, el Teatro Cervantes y el Palacio de las Aguas Corrientes (Obras Sanitarias, av. Córdoba) son algunos de los edificios emblemáticos en cuya conservación o modernización ha trabajado.

Las conclusiones de Magadán sobre el destino que le espera al monumento son categóricas. Está convencido de que el nuevo emplazamiento tendrá “un efecto negativo e irreversible” sobre el mármol que lo compone. Aunque estos efectos no se manifiesten sino hasta dentro de algunos años, “el daño estará hecho”, sentencia. “¿Qué se hará entonces? ¿Volver a desmontarlo (y) trasladarlo nuevamente?”, pregunta.

Si una dimensión le faltaba al dislate histórico ideológico y al gasto inútil de fondos públicos que significó la movida del desplazamiento de la estatua de Cristóbal Colón para homenajear a Juana Azurduy, es la del daño patrimonial arquitectónico y artístico ya que posiblemente implique la ruina definitiva del monumento, que por casi un siglo fue uno de los símbolos más característicos de nuestro paisaje urbano. De excelente factura, estaba muy bien integrado y armonizaba con el estilo de la Casa Rosada, lo que no puede afirmarse de la estatua que hoy ocupa su lugar, de una estética disruptiva. Difícil esperar otra cosa de quien llegó a tapizar el sillón de Rivadavia de celeste, durante largos años de caprichosas decoraciones de interior en las que la Dirección de Patrimonio fue la convidada de piedra.

Veamos los resultados de la inspección realizada por el experto Marcelo Magadán. En cuanto al lugar elegido para la reubicación del monumento a Colón, éste está expuesto al río y al aeroparque, cuya pista de aterrizaje se encuentra a tan sólo 400 metros. En su dictamen, Magadán explica los “condicionantes ambientales” de esa locación. “El mármol deberá enfrentar una atmósfera contaminada con una concentración de gases de combustión generados por el combustible aeronáutico quemado en las turbinas al momento del despegue y del aterrizaje”, dice el informe.

En la foto que sigue, puede verse el espigón donde se pretende rearmar el monumento y la cercanía del lugar con el aeroparque.

A los gases de los aviones, hay que sumarles los de los vehículos de todo porte que circulan por la Avenida Costanera y el de las máquinas de generación de energía eléctrica de la Central Puerto Nuevo, a menos de 3 kilómetros al sureste, señala Magadán.

Estos gases de combustión contienen anhídrido sulfuroso que generan “un medio agresivo para el mármol”, agrega.

Los otros elementos a considerar respecto al daño que puede sufrir el material son el agua y el viento. “El agua llega al lugar (en) forma líquida (salpicaduras) y como spray (niebla generada por el golpe de las olas contra el muro y las barandas del espigón)”, detalla Magadán. Este efecto, potenciado por las frecuentes Sudestadas, hace que la materia orgánica presente en el agua se deposite sobre la superficie de las estatuas, lo que genera el desarrollo de “biofilm”, es decir, una capa bacteriana, un “ecosistema microbiano”, recubriendo la superficie inerte del mármol en este caso. Sobre el biofilm, crecerán algas que, combinadas con hongos, generan líquenes, organismos muy agresivos y más difíciles de eliminar, que potencian la destrucción del material.

A esto se suma que, al estar el sitio rodeado de agua, la humedad relativa se incrementa y acelera aún más la formación del biofilm.

Entre los contaminantes presentes en el agua del río, Magadán enumera “hidrocarburos alifáticos y aromáticos, bifenilos policlorados, metales pesados, pesticidas, mercurio, amonio, nitritos, fósforos, bacterias, productos de deshechos cloacales, cromo, cadmio, hierro”.

“¿Qué tratamientos de limpieza habrá que hacerle al monumento para que se mantenga limpio evitando la contaminación?”, pregunta. El mármol ya tiene cierto desgaste considerando que lleva 96 años a la intemperie, pero el ambiente en el cual se lo pretende rearmar es “muchísimo” más agresivo para el mármol que el de plaza Colón.

El dictamen de Marcelo Magadán fue presentado a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por Alejandro Marrocco, apoderado de las siete asociaciones italianas que demandan al gobierno nacional y al de la Ciudad -recordemos que en este tema Mauricio Macri, siendo titular de la administración porteña, fue connivente o facilitador de la intempestiva decisión de Cristina Kirchner de desmontar el monumento sin esperar la decisión final de la justicia.

Este colectivo de asociaciones italianas -recordemos que el monumento fue un obsequio de la comunidad italiana a la Argentina en el Centenario (1910)-, demandó al Poder Ejecutivo Nacional y al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El recurso se encuentra a resolución de la Corte Suprema en autos: “Asociación Nazionale Italiana y otros c/PEN y otro s/ recurso de amparo” (Expte. 22949/2013).

Magadán concluye su dictamen recomendando el regreso del monumento a su emplazamiento original, lo que, dice, no sólo contribuirá a garantizar su conservación sino que cumplirá con las recomendaciones internacionales en materia de preservación de patrimonio.

Sin embargo, el Gobierno de Cambiemos tiene nuevos planes para la Plaza Colón y se propone retirar a su vez la estatua de Juana Azurduy, pero no para restablecer la de Colón sino por un nuevo diseño de la zona que hasta afectaría al monumento a Juan de Garay.

En cuanto al dictamen del arquitecto Magadán, si bien él es vocal de la Comisión Nacional de Monumentos (CNM), su informe técnico lo realizó en forma independiente. De todos modos, también la CNM envió una nota, el 24 de febrero pasado, a la Gerencia Operativa de Actuación Urbanística del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte del Gobierno de la Ciudad, recomendando explícitamente reinstalar el Monumento a Cristóbal Colón en el área del actual Parque Colón, “en línea con el eje de simetría de la fachada este de la Casa Rosada”.

Dictamen del arquitecto Marcelo Magadán:

 

Fuente: http://www.infobae.com