La Asamblea de ONU Medio Ambiente que fue realizada en Nairobi, analizó los vitales desafíos para la Tierra a través del informe ‘Frontiers 2017’

Nuestro planeta está siendo transformado de acuerdo a nuestras prácticas económicas sin conciencia ambiental  donde se va aumentando el volumen de la contaminación y la emisión de gases efecto invernadero. Ante esto, estamos destinados a analizar los retos planteados en el Informe Frontiers 2017.

En el informe se da a conocer que los vitales retos que enfrentaremos como humanidad y planeta son: resistencia a los antimicrobianos; nanomateriales; sobrexplotación de las áreas marinas; tormentas de arena y polvo; barreras de entrada para la energía limpia; migraciones climáticas; y resistencia a los antimicrobianos.

1.- Resistencia a los antimicrobianos

Contrariamente al aviso realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), todavía se está desarrollando la resistencia a los antimicrobianos, es decir, que las bacterias simples que antes podían tratarse sin ningún problema, ahora podrían llevar a la muerte en el futuro. Cabe mencionar que anualmente 700 mil personas mueren porque los fármacos resultan ser menos efectivos que antes.

El 36% de la población consume antibióticos, y son más desde que comenzó el milenio. Se estima que para 2030, este porcentaje crezca hasta el 67%. El informe Frontiers 2017 alienta una mayor regulación en esta materia y promueve el compromiso del conjunto de la población.

 

2.- Nanomateriales

Los nanomateriales se usan habitualmente en la industria alimentaria, cosmética, productos de higiene, desinfectantes, ropa o dispositivos electrónicos. Para aprovechar a pleno su potencial,sustenta el informe, que hay que determinar el impacto que generan en el medioambiente y en la salud.

Algunos materiales en su versión nano son objeto de estudio por un posible vínculo con inflamaciones pulmonares, la alteración de la función de determinados órganos o del sistema inmunitario, daños a la piel y a los ojos. El marco de regulación no es capaz de seguir el paso de la rápida expansión de este sector de mercado (estimada en un 18% anual y que llegará hasta los 174.000 millones de dólares en 2025).

3.- Sobreexplotación de las áreas marinas

La pesca indiscriminada afecta completamente al cambio climático y a las especies ya que ésta es la principal amenaza para su protección.En el informe se advierte de que estamos consumiendo los recursos del mar más rápido de lo que los ecosistemas pueden regenerarlos.

Las áreas protegidas conforman el 14.4% de las áreas costeras y marítimas, una cifra que rebasa el objetivo del 10% que se fijó para 2020. Diversos estudios demuestran que el énfasis tiene que estar tanto en la cantidad de agua bajo protección como en la calidad de la atención.

Para ONU Medio Ambiente una estrategia que pueda definirse efectiva tiene que ser inclusiva y basarse en el compromiso de la sociedad en su conjunto en reducir su huella en el ecosistema.

4.- Tormentas de arena y polvo

Este fenómeno que se presenta en distintas partes del mundo, puede generar o complicar el asma. Además de que desata diferentes y variadas enfermedades, la destrucción de infraestructuras, contaminación en el suelo y desertificación.

La inhalación de polvo puede generar o empeorar asma, bronquitis, infecciones de los ojos, irritación de la piel. En algunas zonas del Sahel incluso se relaciona con brotes de meningitis. Cuando la exposición se convierte en crónica, contribuye a muertes prematuras por enfermedades respiratorias y cardiovasculares o cáncer de pulmones. Al mismo tiempo, estos fenómenos son causa de enfermedades y muerte de ganado, destrucción de cosechas, daños a infraestructuras, erosión del suelo, contaminación de ecosistemas o desertificación. Las pérdidas económicas relacionadas con una tormenta pueden alcanzar centenares de millones de dólares.

Las soluciones propuestas en Frontiers 2017 a corto y medio plazo se basan en estrategias de protección, acompañadas por sistemas de alerta temprana y de reducción de riesgos. A largo plazo, el camino pasa por un uso sostenible de tierra y agua.

5.- Barreras de entrada a la energía limpia

Alrededor de 1.100 millones de personas en el mundo carecen de acceso a energía, a los que hay que sumar otros 1.000 millones que disponen de redes de electricidad inestables. Pese a que en los últimos años se han registrado avances en países como India y Nigeria, las estimaciones apuntan a que no se podrá alcanzar el acceso universal en 2030, cuando 780 millones de personas seguirán sin este servicio básico.

La presencia de asentamientos urbanos informales dificulta la consecución de la meta. Los inversores son reacios a instalar redes eléctricas en estas zonas, por miedo a los incendios propiciados por una elevada densidad de población y el uso extendido de queroseno y otros materiales inflamables, que, además, exponen los residentes a contaminación de interiores. Otro temor reside en la sobrecarga ilegal de las redes, que puede generar electrocuciones e incendios.

En los últimos años, se han incrementado las soluciones basadas en energía solar, sobre todo en África y Asia, donde reside al menos el 95% de la población sin acceso a electricidad. Estos sistemas son cada vez más baratos y, además de reducir el riesgo de incendios y la contaminación de interiores, permiten a las familias ahorrar frente a la compra de combustible.

Los autores de Frontiers 2017 insisten en la importancia de políticas específicas, que, combinadas con la innovación de los mercados y el avance de la tecnología, pueden fomentar el desarrollo de la energía verde, generando al mismo tiempo empleo. El informe, sin embargo, alerta también de la necesidad de pensar en una gestión sostenible de los residuos generados por los productos solares, destinados a incrementarse en las próximas décadas.

6.- Migraciones climáticas

El cambio climático y la degradación del entorno están redibujando el mapa del mundo. A finales de 2016, los desplazados forzosos por causas naturales o por conflictos sumaban 65 millones, una cifra récord desde la Segunda Guerra Mundial. Cada año 21,1 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares por motivos medioambientales. De mantenerse esta tendencia, en 2050 serán 200 millones, es decir, una persona de cada 45.

El rápido incremento de población también contribuye a exacerbar la competencia por los recursos naturales. En los últimos 70 años, al menos el 40% de los conflictos nacionales estaba relacionado con el control de tierra o agua. Los movimientos de población, recuerda el informe, afectan el medioambiente, degradando el entorno y contribuyendo así a prolongar la crisis humanitaria o empeorando las relaciones con la comunidad de acogida.

Los expertos urgen soluciones que abarquen los factores políticos, sociales y económicos a la base de este fenómeno y recuerdan que será imposible encontrar una solución si no se elabora una estrategia a largo plazo para poner coto a la vulnerabilidad medioambiental.

Fuente: EL PAÍS, Por Tiziana Trotta