Por el Arq. Tito Gastaldi para www.revistahabitat.com


Tiene licenciatura de la Universidad Iberoamericana y estudios de postgrado en Londres, Inglaterra en el ArchitecturalAssociation y en London School of Economics.

Autor y colaborador de varios trabajos sobre Planeación Urbana, Diseño Urbano, Conservación y Desarrollo Regional en España para CETA y en México para CAPFCE, AURIS y SAHOP, donde como funcionario federal participó en proyectos, planes y programas de arquitectura y planeación para la Zona Conurbada del Centro del País.

Es miembro vitalicio del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México CAM/SAM desde 1979; Académico Emérito de la Academia Nacional de Arquitectura desde el 2006  y Miembro del AIA desde 1993.

Colaborador, socio y director de varios despachos de Arquitectos desde 1968, en donde participa, dirige y desarrolla proyectos para múltiples clientes, muchos de ellos realizados en asociación con su padre,  Augusto H. Alvarez y con otros arquitectos así como con firmas nacionales como Grupo de Diseño Urbano, Grupo 103 y extranjeras como Pei, Cobb, Freed and Partners; KohnPederson  Fox;  SkidmoreOwings and Merril; Perkins and WillPartnership, Kaplan MacLoughlinDiaz y CorganAssociates.

Ha obtenido varios concursos, premios y menciones con diversos proyectos en distintas categorías, destacando el Premio Nacional “MathiasGoeritz” obtenido en 1996 con el proyecto de la Plaza Corporativa para Grupo Nacional Provincial. Es actualmente Socio y Director General de Augusto F. Alvarez Arquitecto y Asociados y entre los proyectos significativos realizados últimamente, destaca el recién terminado Edificio para la nueva sede del Congreso del Estado de Querétaro. Actualmente tiene un edificio en construcción con un interesante sistema constructivo de una torre de oficinas corporativas en el barrio de Polanco en la Ciudad de México. Trabaja ahora en varios proyectos de diversas tipologías en la Ciudad de México, Torreón, Los Cabos, Puerto Vallarta, y la Riviera Maya y participa como asesor para la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), en el Proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Adicionalmente, en los últimos años ha tenido una intensa actividad académica y gremial ya que ha participado en Talleres Internacionales en paises como Ecuador y Colombia y ha sido invitado a proyectos académicos tanto en México como en el extranjero y ha sido jurado de bienales de arquitectura y de diversos concursos de arquitectura. Desde hace diez años ha sido Coordinador de México para la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ) llevando un número muy importante de obras de arquitectura mexicana las cuales han tenido un amplio reconocimiento y en varias ocasiones han ganado dicha Bienal. Desde el 2014 pertenece al Comité Ejecutivo de la Red de Bienales de Arquitectura de América Latina y es actualmente el Director Ejecutivo de la Red BAAL para el bienio 2016-2018 habiendo sido elegido en Noviembre 2016 en Quito. Actualmente trabaja en la organización de la Segunda Edición del Premio de Arquitectura Latinoamericana “Oscar Niemeyer” que se celebrará en México en Octubre del 2018.

 

Charla con Augusto Álvarez.

Cómo se siente Ud. al ser el continuador de un gran estudio como lo era el de su padre.

  • Yo quise siempre ser arquitecto (en un primer momento dudé entre arquitecto e ingeniero).
  • Mi padre creía que yo podía ser arquitecto pero no quería influir en mi decisión. Me envió a estudiar un año al extranjero, a USA, a la Universidad St. John en Minnesota, cuyo campus fue diseñado por  Marcel Breuer. Cuando llego hay una gran tormenta de nieve, duermo en el cuarto asignado y a la mañana siguiente (fin de semana), salgo a reconocer el lugar. Mi padre ya había hablado con uno de los padres benedictinos que manejaban esta Universidad, quien me ve y se me acerca. Yo estaba admirando el campanario de la abadía de St. John´s, una obra maravillosa. Padre Hughes, se me acerca, se presenta y me saluda. Me dice: “es impresionante, verdad?”. Y yo digo: “si esto es lo que hacen los arquitectos, yo quiero ser arquitecto”. Desde ese momento me quedó muy claro y además sabía la responsabilidad que asumía al llamarme igual que mi padre”.
  • Para mi fortuna, mi madre me había puesto un 2° nombre: Fernando. En tanto mi padre era Augusto Harold (el 2° nunca le gustó). Así fuimos Augusto H Álvarez y Augusto F Álvarez. A pesar de que eso podría haber sido una carga, algo difícil de manejar, yo siempre lo he podido hacer. Mi padre siempre respetó mi espacio en todo momento. Sabía que si yo necesitaba ayuda podía recurrir a él pero él jamás me la ofrecía de antemano. Siempre quiso que yo lo hiciera por mis propios medios. Siempre existiò un gran respeto y  un entendimiento total con mi padre. Con sólo cruzar las miradas ya sabíamos lo que pensábamos.
  • No me pesaba la “fama” de mi padre? Pues, en algún momento lo sentía, el llevar el mismo nombre hace que, obviamente, te sientas un poco preocupado por saber si “vas a poder llenar esos zapatos”. Por suerte mi padre siempre me dejo ser, hacer, proponer, discutir, debatir. Nunca tuvimos una diferencia radical, sino un diálogo enriquecedor en el que podíamos pensar de manera distinta pero ir para adelante. Nunca fue un problema.
  • Eso es una de las mejores cosas que uno puede lograr con su padre. Siempre deseó que uno de sus hijos fuese arquitecto pero jamás lo impuso
  • Una vez le pegunté a mi padre si en la familia había habido arquitectos y me dijo que no, que solo ingenieros (y a lo mejor eran muy malos) como diciéndome “así que piénsatelo muy bien”. Entonces mi madre me dijo “sólo tu padre ha sido arquitecto y es muy bueno”. Eso reafirmó mi condición de que tenía que ser bueno en lo que hacía.
  • Somos 4 hermanos, yo el mayor. Jorge, embajador y filósofo; luego un diseñador industrial y el menor, músico,Premio Nacional de Arte en México. Hemos vivido en una casa diseñada por mi padre que era muy vanguardista  (muy racionalista influenciada por  los grandes  maestros de la arquitectura contemporánea) y que realmente me ha influido. Si vives en una casa así y no te influye….. La casa era distinta a la de mis amigos. Mi padre hacía estas casas cuando recién se comenzaba a hablar de los muros cortina. MI padre lo emplea en 1962 cuando en USA los hacen en el 66.
  • La casa diseñada por mi padre tenía un muro de vidrio que se corría totalmente y entonces me viene a la mente, de inmediato, la casa Tugendhat de Mies van der Rohe
  • Todo era muy moderno, incluso los muebles. Venían mis amigos y decían: “qué casa más rara. Tienes parquet en el techo” (cielorraso de madera) Y eso, justamante, es parte de la vida del arquitecto: es adelantarse, ver las cosas antes de construirlas y los materiales a usar.

 

Por supuesto.

En una ciudad como México con gran cantidad de población y mucha densidad han construido  edificios en emplazamientos muy destacados:

 

  • Sí, no todos pero muchos de ellos tienen 4 fachadas. Es un implante para aprovechar todo el terreno. Hemos tenido la suerte de tener espacios donde se lo ha podido hacer, aunque también tenemos edificios entre medianeras.

Algunos edificios funcionan casi como “esculturas urbanas” con todo el emplazamiento “tratado” y más allá que sea una arquitectura moderna no “choca” porque el entorno hace de amortiguación. Genera un nuevo espacio urbano.  El “menos es más” de Mies presente en estas obras y al igual que en el maestro, la obsesión x el detalle.

 

  • Tenemos un libro que ya va por su 5° edición que son los todos los croquis del taller. Ni un solo dibujo hecho x computadora. Se agota, nos lo sacan de las manos.
  • Es un libro fantástico.

Para quienes tenemos algunos años y nos formamos “dibujando planos” es un placer. Hoy los jóvenes no dibujan. Todo lo hacen x computadora. El dibujo es un arma fundamental que tenemos los arquitectos.

¿Cómo ve el tema de la evolución de las ciudades y el urbanismo en estos tiempos? Como lo ve en México y en Argentina

 

  • En Mexico la arquitectura tiene una producción extraordinaria. Por eso está en todas las bienales y exposiciones internacionales. Nueva generación de jóvenes que viene empujando fuertísimo con propuestas nuevas. A diferencia de lo que pasaba con la generación de mi padre que tal vez teníamos menos conciencia de la inserción de la arquitectura en el medio. Nosotros tuvimos la suerte de contar con comitentes que poseían estos buenos terrenos donde se podía hacer la obra y trabajar el entorno para que se luzca. Podíamos hacer arquitectura y “ciudad”, incorporar espacios al espacio público. Podíamos incorporar “cultura”. Los jóvenes, hoy son muchos más concientes de sus proyectos: cómo volcarlos hacia la ciudad y ver cómo se insertan en la ciudad. Tienen un “chip” muy distinto al nuestro. Habla de una ciudad que es más conciente de cómo mejorar el espacio público. Un rescate del espacio público. Soy un firme convencido que ése es el camino que debemos seguir.
  • Yo soy un maestro que menciono mucho este tema. Tenemos que ser responsables: dónde estamos haciendo arquitectura, en qué ciudad, en qué barrio, en qué calle. No sólo tener en cuenta el edificio, la propuesta puntual, sino también el impacto que puede tener. Cómo crear mejores sitios en las ciudades.  Esto se va expandiendo desde el centro hacia la periferia y otros centros urbanos. A mediano plazo va a haber un impacto. Hay mucho énfasis en lo que ocurre en el contexto. Antes no había una insistencia que fuera más allá de la mera mención. Hoy muchos de los ejercicios están pensando en una perspectiva urbana. No sólo que te asignen un lote para construir algo sino que seas conciente del impacto que va a generar.

En Buenos Aires desde hace unos años un poco x la política del gobierno local y otra por ser una ciudad cosmopolita y la gran cantidad de arquitectos y de construcciones, creo que se ha tomado conciencia de que un edificio en una zona degradada va a influir,va a  servir de foco de desarrollo para el futuro. Poner una arquitectura de calidad en el entorno hace que el entorno mejore.

 

  • Me gusta mostrar las casas de la familia. La 1 que tuvimos, la 2, la casa de campo, la que tiene uno de mis hermanos. Qué es lo que hemos tratado de hacer? Que lo que hacemos con esas casas marque una diferencia con lo que existía con el ánimo de tratar de mejorar lo que ya existía. La casa de Mérida (Yucatán) está inscripta en un conjunto de 8 casas con un porche de madera, un espacio que se convirtió en referente del barrio. Bastó que mi padre y yo hiciéramos una casa para que todo el conjunto mejorase sus casas: que las “revivieran”, las pintaran, que todo el conjunto volviera a ponerse en valor. Si lográsemos eso en cada una de las obras en que intervenimos tendríamos gran parte del trabajo realizado. Y cumpliendo con nuestra función social que no es solo hacer vivienda social que es realmente una necesidad para mucha gente, sino también hacer “ciudad”. Tener una participación aunque sea puntual y pequeña x mejorar nuestro entorno inmediato.

De todas las obras que Ud. realizó cuál es su preferida.

 

  • Yo diría que tengo 2: la marítima, ésa que no tiene techo y el edificio de Palmas con los parteluces de cristal. Ésos son mis dos edificios preferidos.

Y así terminaba esta breve entrevista con este “gran arquitecto mejicano” al cual fue un placer conocer. Una persona que se brindò  muy amablemente para hablar acerca de su profesión y su obra.