Por Verónica Meo Laos

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Diálogo con Ernesto Pereyra, artista plástico

 

Foto: Lali Agüero

De acuerdo con su perfil público, Ernesto Pereyraes un artista plástico independiente y plebeyo. En cuanto a lo primero, su autonomía lo desprende de toda dependencia de los Estados, las galerías y mercados y, respecto de lo segundo, es plebeyo porque carece de título de nobleza pero -como sostuvo Malraux- la única nobleza que otorga destino al hombre, es la del alma. Visto en estos términos, a  Ernesto Pereyra le sobra nobleza.

Artista comprometido y militante es miembro del MoPaSSol y del Partido Comunista (PCA). Formó parte del observatorio de políticas culturales y culturas políticas del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Allícolaboró con el departamento de  Ideas Visuales en los montajes de las muestras y en su difusión por distintos medios. Desde 2016 es responsable del arte de tapa de la Editorial DLG . Trabaja desde el 2009 con colectivos artísticos y participa de manera activa de la agenda del colectivo IMAGINARIA INDEPENDENCIA y del COLECTIVO ARTÍSTICO INTERSTICIAL. Desde 2016 coordina el taller de artes visuales en el MoPa en Buenos Aires, un espacio artístico político del MoPaSSol (Movimiento por la paz, la soberanía y la solidaridad) un, organismo no gubernamental que desarrolla tareas en pos de la paz mundial. El taller  de artes visuales que coordinaPereyra fue abierto hace un poco más de dos años. “Compartimos el placer por la pintura y las ganas de crear. Es un espacio colectivo y autogestivo” sostiene Pereyra. Desde el taller del MoPa, dialogó con Habitat.

 

Foto: Lali Agüero

Habitat:El 24 de marzo de 2002 realizaste una acción artística política en la vía pública en el 26° aniversario del Golpe de Estado cívico militar. Tras la convocatoria que hicieron las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, a un amplio número de artistas con el objeto de realizar una “acción artística” que acompañara la manifestación de conmemoración y repudio al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, se conformó el grupo que llevaría a cabo el trabajo de creación y realización artística, integrado por Guillermo Kexel, Laura Fernandez, María Licciardo, Doris Carpani y Ernesto Pereyra. El lugar de trabajo elegido fue el taller de Guillermo Kexel. ¿Fue esa acción artística política la que marcó el inicio de tu vida de artista?

 

Ernesto Pereyra: – Es difícil definir cuándo se empieza a “ser” artista, si es que eso sucede. Sí puedo afirmar que esa actividad, ese acontecimiento artístico marcó un camino en mi vida social. Ese evento fue el comienzo de una serie de amistades y relaciones sociales que duran hasta hoy. La cuestión artística, o sea,  el hecho estético, sus alcances, la visualice tiempo después.

 

H: Te definís como un artista político?

E.P: – Todo artista es político. Pero atendiendo a la carga que la palabra “política” le adhiere a todo lenguaje y hecho estético, puedo decir que me interesan más las lecturas políticas que se puedan hacer sobre o a partir de un hecho artístico. Entonces deberíamos hablar de miradas y lecturas políticas, más que de obras o artistas políticos.

H.: Qué lectura política haces de tu obra?

E.P: Bueno, eso le corresponde al receptor. Así es el juego! Yo creo, invento una imagen, un discurso, una propuesta visual, y quien la reciba hará una lectura. Mi reflexión política la hago durante todo el proceso creativo.

 

H.: Qué temas te inspiran? Qué personas te inspiran? Qué no te inspira?

E.P.: – Yo prefiero llamar a ese instante que sucede previo al momento del trabajo dentro del proceso creativo, circunstancias motivacionales o  búsquedas provocativas de información visual. Los temas son parte de una elección posterior. Las motivaciones pueden encontrarse en múltiples hechos, materiales, elementos, registros, etc. Trato de estar bien predispuesto para afinar la mirada y encontrar las relaciones atípicas entre las cosas o situaciones.

H.: ¿Por ejemplo? Hablame de un caso en particular

E.P: -Por ejemplo, buscar imágenes en la literatura o descontextualizar un objeto, imaginar la relación entre un balde de albañil y una pluma de colibrí. O las proporciones invertidas entre un cuenco y un guerrero azteca. Son infinitas las formas de imaginar, pensar en clave del absurdo ayuda mucho a correr el velo de lo “racional” o “natural”.

 

H.: Cómo es tu vida como artista?

E.P.: ¿Cómo condiciona mi oficio el transcurrir de mi vida? ¿O cómo llevo adelante mi oficio en esta vida? No sé bien qué decir. Corro el riesgo de caer en retóricas y en falsas expresiones de deseos. Lo primero que se me viene a la cabeza es “el intenso e inestable placer de trabajar con imágenes” que hace que elija este oficio de “artista visual”. Por lo demás, mi vida cotidiana no debe ser muy distinta a las posibilidades  de las demás vidas.

H.: Vamos a estas dos preguntas entonces, ¿Cómo condiciona mi oficio el transcurrir de tu vida? ¿O cómo llevas adelante tu oficio en esta vida?

E.P: El oficio de “artista visual” es un trabajo que requiere cierta libertad de tiempo y concentración. No puedo concebirlo bajo un sistema de reproducción serial. También requiere de cierta honestidad y audacia, para poder crear genuinamente. Entonces, todo proceso creativo requiere de una predisposición especial. Con la voluntad no alcanza.

 

H.: Preferís trabajar de manera colectiva o el trabajo individual?

E.P: Son dos instancias y experiencias totalmente distintas. Prefiero las dos experiencias. Eso lo determina el proyecto, en gran parte. Yo me dedico más a la pintura sobre tela, por lo que suele ser un trabajo más solitario y en mi taller con mis tiempos. Pero simultáneamente estoy involucrado y comprometido con otros proyectos de carácter colectivo, que no necesariamente tiene que ver con la pintura.

H.: Qué te devuelve el taller del Mopa a vos?

E.P.: Si te referís al espacio y al momento que compartimos los sábados con les compañeres, siento que es un espacio que vamos construyendo con mucho cariño y amor por la práctica de las artes visuales. En un período éste de alienación y mercantilización extremas, donde todo se impone con precio $$ y ya procesado para ser consumido y tragado, el intercambio honesto y sensible en un espacio común entre personas, es casi un bálsamo, un oasis.

 

H.: En el espacio del taller estás trabajando la obra del balde que es impactante por su sencillez y contundencia emocional. ¿Podrías contarnos la historia detrás del balde?

E.P.: -Bueno, su historia se está pintado ahora mismo. (risas) Es una imagen tomada de un instrumento, una herramienta de trabajo de la construcción. En este caso, hablamos de mi balde, con el que preparé el mortero para los cimientos de mi casa. Es un objeto hermoso además de ser conceptualmente muy potente. Lo incluí en una serie de pinturas que estoy trabajando ahora. En la pintura lo puse en diálogo con unas plumas de ave , situación que pensé mientras leía un texto de Ticio Escobar, un antropólogo y estudioso de las estéticas populares de nuestros pueblos.

 

H: Tu sensibilidad se expresa en tus pinturas pero también en tus textos. ¿Escribís frecuentemente, has publicado?

E.P.: Yo publico todo los días en las redes sociales, todo tipo de blasfemia y herejía política. Trato de ser directo, claro en mis ideas, sin perder la noción del humor y el absurdo que nos rodea permanentemente.