Por Verónica Meo Laos

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Entrevista a Andrea Beltramo tras el IV Congreso de Estudios poscoloniales y VI Jornadas de feminismo poscolonial

 

Entre el 12 y el 15 de noviembre se desarrolló en Buenos Aires el IV Congreso de Estudios poscoloniales y VI Jornadas de Feminismo Poscolonial “Cuerpos, imaginarios y procesos de racialización contemporáneos en el Sur” organizadas por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), entre otras universidades argentinas y del exterior.

En el marco del congreso, además de las ponencias que se expusieron en grupos de trabajo cuyos temas giraron en torno a las nuevas cartografías de los feminismos del Sur, políticas de identidad, políticas descoloniales, diásporas y el Atlántico negro, entre otros, también se llevaron a cabo presentaciones de libros, conferencias y obras performáticas y artísticas. Las actividades tuvieron lugar en la sede de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y en el campus de la UNSAM y contaron con la presencia de mujeres académicas del país y del exterior.

 

Para saber más acerca del impacto de las jornadas, HABITAT dialogó con la periodista y gestora cultural Andrea Beltramo, parte del staff de la organización del evento coordinado por Karina Bidaseca, entre otras investigadoras.

HABITAT: Cuál fue tu rol en las jornadas.
Andrea Beltramo: – “Durante la organización del Congreso y Jornadas me fui situando en diferentes roles de acuerdo al momento. Llevamos con todo el equipo más de un año de preparativos y reuniones, a veces tuvimos que decidir contenidos, otras veces cuestiones ligadas a los espacios y temas logísticos, realizar la gráfica y difusión de las actividades y, especialmente durante los días del Congreso, coordiné junto a María Eugenia Cordero dos conversatorios en las jornadas artísticas.

H: De qué se trataron los conversatorios.
A. B.: -“En el primero se quiso dar cuenta de los procesos más allá de los resultados, abrir los archivos y compartir el caminar de una obra. Este conversatorio se presentó como un coro de voces donde el encuentro entre cinco proyectos artísticos fue pensado con el tono de lo coreográfico donde el conjunto de obras importa tanto como las distancias entre ellas. Cada uno de los proyectos que se presentaron surgieron de la indagación personal de cada artista acerca de los límites de la autorrepresentación, la memoria, la pertenencia a una historia flexible que nunca es la misma, ni única. El objeto fue transitar desde lo uno a lo múltiple y de la totalidad al fragmento.
El segundo de ellos se ocupó de las residencias artísticas, es decir, acerca de las experiencias de convivencia entre artistas, personas ligadas a la investigación académica, a la curaduría y la producción cultural. En ellas, durante un tiempo y espacio determinados, alejadas de su entorno habitual, se comparten procesos creativos de formación, investigación y condiciones de producción. Pueden darse tanto en ciudades como en zonas rurales y en comunidades más o menos pequeñas o grandes y, en todas ellas, cobran importancia las experiencias arte-educativas. Las residencias artísticas favorecen la construcción de otras pedagogías, otras formas de intercambio de saberes y dan especial importancia a la transformación social desde las prácticas artísticas.
El primer conversatorio se llamó “Prácticas artísticas, territorios de memoria y coreografías de la denuncia” e intervinieron: Natalia Iguiñiz Boggio, Karlla Girotto, María Laura Vázquez, Pao Lunch, Marina Sarmiento, Gabriela Noujaim y Gabriela de Laurentiis. En el segundo, “Dislocar, descolonizar y (re)habitar las prácticas artísticas. Residencias y proyectos arte-educativos”, participaron: Franc Paredes, (La paternal Espacio Proyecto), María Eugenia Cordero (Residencia Barda del Desierto), Lucrecia Urbano (Zona Imaginaria) yAriel Cusnir (Proyecto secundario Liliana Maresca).
Asimismo, dentro de las jornadas, se realizó un homenaje a Marielle Franco, socióloga, feminista, política brasileña y militante de los derechos humanos, en particular de los derechos de las mujeres negras en Brasil, cuya lucha giró en torno al empoderamiento de las mujeres negras que viven en las favelas. Al respecto, Gabriela Noujaim realizó placas en homenaje a la activista asesinada/

H: Cómo fue el homenaje.
A. B.: -“La responsable de las placas de homenaje a Marielle fue su autora, Gabriela Noujaim.
Nosotras las llevamos a cada uno de los espacios en los que participamos con la intención de colocarlas allí pero luego decidimos hacer de la placa una acción itinerante en función de nuestras participaciones y pertenencias en diferentes espacios. Tenemos programado colocarlas en la Residencia Artística Barda del Desierto, durante el mes de enero de 2019. Gabriela nos dejó dos placas para estas acciones. Para conocer más sobre la obra de Noujaim, pueden ingresar al blog: https://gabinoujaim.blogspot”.

H: Para finalizar qué evaluación hacés de las jornadas. Qué te dejaron, qué queda por delante.
A. B.: -“En nuestro caso, desde la organización de los dos conversatorios, las jornadas fueron un espacio de encuentro estratégico, afectivo y de acción política con un grupo de personas que coordinan proyectos verdaderamente transformadores desde las prácticas artísticas. Tanto desde lo educativo como las acciones y obras de las artistas invitadas. En un plano más general, el Congreso, en cada una de sus ediciones, se presenta como una oportunidad para profundizar los diálogos sobre descolonización, proyectos antirracistas y feministas y la posibilidad de intercambiar saberes y tejer redes para trabajos conjuntos. En otro sentido, no menos importante, el Congreso fue un gran desafío para abrir el diálogo, prácticas y saberes desde otros lenguajes, muchas veces subalternizados desde la academia, como son los lenguajes artísticos.
Me dejaron ganas de más, de afianzar los compromisos y la construcción de confianzas como estrategia política en estos momentos tan duros para América Latina y El Caribe y sus interrelaciones con esos otros Sures que se construyen desde las vidas migratorias, las experiencias de los desplazamientos. Me dejaron el cuerpo cansado y fortalecido. Por delante queda mucho, por hacer y deshacer. Pero lo que más me interpela es la construcción de espacios de diálogo y escucha más inmediatos, cercanos y en continuidad.