Por: Elena Saavedra
Para: www.colonensulugar.com.ar


Columna Meteorológica – Argentina

La celebración del aniversario de la Revolución de Mayo, trajo aparejada la construcción de monumentos grandiosos, la inauguración de grandes edificios, y el emplazamiento de estatuas de los próceres de mayo que aún no contaban con dicho reconocimiento.

Hemos hablado de los 6 grandes Monumentos regalados por las colectividades para el Centenario –italiana, española, inglesa, alemana, francesa y suiza–, del Pabellón del Centenario (el único que queda en pie de los que se construyeron para los festejos), y ahora comenzaremos tratar otros importantes regalos recibidos por el Centenario de nuestra Nación.

Viajaban meses y meses en barcos. Llegaban en partes, descabezados. Algunos, signados por la mala suerte, se perdían para siempre en alta mar. Pero los que sobrevivían al naufragio, al pisar tierra firme, se convertían en los regalos del Centenario: obsequios que distintos países le ofrecían a una república joven, que se debatía entre los festejos fastuosos y las luchas obreras. Para comienzos del siglo XX, Buenos Aires se veía como una febril obra en construcción. En esos años, la Ciudad había crecido con la mayor tasa anual de población de su historia y cambiado radicalmente su aspecto colonial. El centro empezaba a conseguir gran parte de su actual imagen.

Un tanto más extraño fue el regalo del Imperio Austro-Húngaro, una columna meteorológica o Indicador meteorológico.

Cien años atrás, esta monarquía que constituía el segundo país más grande de Europa, mandó un barco de su flota real, la nave de guerra “Emperador Carlos VI”, para participar del desfile en honor al Centenario.

Allí llegó también la piedra fundamental para una columna “que tendría por objeto predecir al pueblo argentino siempre el mayor bienestar”. Con un diseño que lejos estaba de resultar simple.

El monumento estaba formado por una columna de mármol blanco pulido de 7 metros, rodeado de tres escalones y asentado sobre una plataforma circular de granito de ocho metros de diámetro, esta estructura contenía todos los elementos para medir el clima: barógrafo, barómetro, hidrómetro, higrómetro, psicrómetro, termógrafo, termómetro y otro termómetro más, sólo para indicar la temperatura máxima y mínima. En la parte superior, funcionaban ocho relojes con la hora de Buenos Aires, Viena, Madrid, Nueva York, Roma, Tokio, París y Londres. Sobre uno de los costados debía de haber un reloj de sol. Arriba de todo, una gran esfera de hierro, representaba al zodiaco, con el planeta Tierra y las constelaciones.

La ejecución de la obra se encargó al ingeniero austriaco de origen croata Jorge Marcovich, que se encontraba en nuestro país. Se realizó en mármol blanco de la isla de Brac, ubicada en el Adriático. Todos los materiales de la obra fueron entregados por los austro-húngaros excepto algunas partes del reloj proporcionadas por la casa Hans Wildi de la ciudad de Nabresina (Trieste). El monumento sería ejecutado en Austria, dada la complejidad de los elementos que lo componían. Pero no pudo terminarse a tiempo y se le hicieron algunos cambios: en los relojes, se reemplazó al de Berlín por el de Buenos Aires y se evitó así la construcción del reloj de sol que daría la hora local.

El Indicador Meteorológico, fue el regalo del Centenario que más problemas afrontó.
La piedra fundamental , se colocó el 7/11/1910, en la intersección de Alsina y Perú, siendo inaugurado el 6 de octubre de 2011.

Comienza la obra de apertura de la Diagonal Julio A. Roca o Diagonal Sur.

La Columna sufre varias mutilaciones, le fueron retirados los instrumentos meteorológicos, desconociéndose la razón de esa actitud.
También se le quitaron todos los aparatos, que fueron destinados al Laboratorio de Gas de la Municipalidad.

Con la traza de la Diagonal, desaparece la Plazoleta donde se encontraba la Columna, la cual es trasladada a la Plaza Rodriguez Peña, al poco tiempo de su inauguración.

En 1923 es llevada al Jardín Botánico Carlos Thays de CABA, donde actualmente se encuentra.

En 1977, el Servicio Meteorológico Nacional intentó, en vano, recuperar el valioso instrumental pero los originales no pudieron ser localizados y la Fuerza Aérea Argentina consideró que, dado que la Columna estaba ubicada en un paseo público, no era conveniente instalar instrumentos de alta precisión que pudieran ser robados o dañados.

En 2009, al acercarse el Bicentenario de la Revolución de Mayo, nuevamente las comunidades austríaca y húngara de la República Argentina afrontaron los costos de su restauración como un obsequio al país.
Fue “reinaugurado” el 23 de octubre de 2009.

https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/columnameteorologica/

El Monumento a Colón, con su traslado a Costanera Norte, ¿correrá la misma suerte?…¿o finalmente volverá a su lugar, donde estuvo por casi 100 años?
Dependerá de la intervención de nuestros funcionarios, de preservar los sitios históricos que contienen la memoria de nuestra Nación.

La historia se puede leer con el correr del tiempo a través de sus monumentos, para ello deben permanecer donde fueron erigidos.

Toda cultura se basa en la conservación y la búsqueda de recuerdos del pasado y, al mismo tiempo, en la creación de nuevos recuerdos. El arte mira hacia atrás y hacia adelante. Para que no olvidemos lo que ha sido y para hablar de nuestro tiempo a quienes vendrán detrás.

Para ello es necesario que el Monumento regrese al Eje Cívico.

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